EN LLANQUIHUE REABRE SUS PUERTAS TEMPLO SAGRADA FAMILIA

EN LLANQUIHUE REABRE SUS PUERTAS TEMPLO SAGRADA FAMILIA Despues de varios meses cerrado por mantención, el domingo 29 de octubre reabrió sus puertas a la comunidad, el templo de la capilla Sagrada Familia, perteneciente a la Parroquia San José de Llanquihue. Durante este tiempo se renovó la pintura interior y la iluminación. Además se trasladaron las imágenes de la Sagrada Familia a su ubicación original y se instaló un nuevo crucifijo. Todo esto fue posible gracias a bienhechores amigos, que quisieron entregar este regalo a la comunidad parroquial de Llanquihue, la que recibió con mucha alegría y gratitud el renovado templo dedicado a la Sagrada Familia de Nazareth. Además, con aportes propios de la parroquia y otras donaciones, se pudo concretar la instalación de calefactores a pellet, lo que significó una importante mejora para el templo que se ubica en el sector sur de Llanquihue. Por: Héctor Asenjo. Comunicador Parroquial
Ponerse de acuerdo

Ponerse de acuerdo En el devenir diario de todos nosotros, nos encontramos frecuentemente con el desafío de tener que tomar decisiones junto a otras personas. Nuestra condición de seres humanos, que vivimos en comunidad con otros, implica que muchas decisiones nuestras provocan consecuencias en los demás. Asimismo muchas de las situaciones que tenemos que enfrentar no son sólo un asunto personal, sino más bien son un asunto que a todos interesa porque condiciona la vida de muchos. De aquí surge, entonces, la pregunta sobre cómo tomar una decisión que involucre a la mayoría de las personas, una decisión que interprete lo más ampliamente a quienes están afectados por esta situación. En la historia de la humanidad, hemos visto con extremada frecuencia como muchos han creído que imponiendo sus puntos de vista por medio de un acto de poder o de coacción o incluso de violencia, es un método eficaz para llegar a una solución. Es la vía del que se impone a los demás, incluso con la fuerza y la violencia. Por otra parte, también encontramos personas y grupos que ante estos desafíos actúan con desidia e irresponsabilidad, en el sentido de que no se comprometen con la ardua responsabilidad de buscar una solución idónea para toda la comunidad. De aquí surge, entonces, una tercera posibilidad que permite a todos los individuos afectados por alguna situación, buscar una comprensión compartida de lo que está sucediendo y, a su vez, generar en conjunto una propuesta de solución. En otras palabras, significa ponerse de acuerdo. Muchas veces hay disparidad de opiniones, pero cuando hay un vivo interés en llegar a una solución que interprete el sentir de la mayoría, entonces, la comunidad se pone de acuerdo en lo que hay que hacer. El ponerse de acuerdo entre personas distintas no siempre es fácil ni evidente. Implica algunas disposiciones internas de todos, tales como escuchar la opinión de los demás, saber descubrir la cuota de verdad que hay en los planteamientos de los otros, generosidad para ceder en algunas posiciones e incluso para integrar posiciones aparentemente divergentes entre ellas. En la actualidad, muchas veces por el solo motivo de no ser capaces de ponernos de acuerdo se arriesga la paz, la estabilidad y la esperanza de naciones enteras. Por eso, la búsqueda de acuerdos no es suntuario de la vida, sino más bien una urgencia de convivencia para mirar el futuro con esperanza.
Se estrena en Chile la película «El latido del cielo» sobre el Beato Carlo Acutis

Se estrena en Chile la película «El latido del cielo» sobre el Beato Carlo Acutis En el contexto de la solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos, este 2 de noviembre se estrena en Chile la cinta “El latido del cielo” sobre el Beato Carlo Actuis, el primer “beato millennial”. La distribuidora “Festival Internacional de Cine Católico” estrenará este jueves 2 de noviembre en los Cinemark de Plaza Vespucio, Plaza Oeste, Alto Las Condes, Marina Arauco y El Trébol; la nueva película sobre el Beato Carlo Acutis. Más detalles https://www.cinemark.cl/pelicula?corporate_film_id=95554 Tras la sorprendente recepción de la cinta “El cielo no puede esperar”, se apostó por una nueva historia dentro de la vida del protagonista. Según la sinopsis de la película “El beato Carlo Acutis fue un apóstol de la Eucaristía y dedicó años enteros de su breve vida a investigar los milagros eucarísticos en todo el mundo. La película contiene grabaciones del propio Carlo Acutis con su voz original, fragmentos de dibujos animados sobre los milagros eucarísticos, y así como recreaciones de ficción sobre la vida del protagonista”. ¿Quién fue Carlo Acutis?Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres y desde a muy temprana edad sintió el amor de Jesús. Con tan solo 7 años recibió la comunión y estando en secundaria, con un manejo sobresaliente de la computación decidió crear webs sobre la eucaristía, las apariciones marianas y los sacramentos. Aficionado de los E-sports, la naturaleza, el fútbol y los animales, se siente identificado con San Francisco de Asís, lo que le motiva a ayudar a los pobres personalmente, dándoles comida y abrigo en los comedores de la ciudad. Falleció el 12 de octubre de 2006 con tan solo 15 años. Fue beatificado el 10 de octubre de 2020 y su cuerpo incorrupto permanece en el Santuario del Despojo en Asís. Fuente: Causas de Los Santos en Chile. Por Felipe TorresSantiago, 31-10-2023
Congreso de Educadores Católicos en Puerto Montt: “La Misión de la Escuela Católica con visión innovadora”.

Carta al Pueblo de Dios: La sinodalidad es el camino de la Iglesia del tercer milenio – Copy Bajo el lema: “La Misión de la Escuela Católica con visión innovadora, tres claves para creer, crear y comunicar”, más de 400 profesores, directivos de colegios, profesores de religión y encargados de Pastoral de las diócesis de Puerto Montt y Osorno participaron en el XVIII Congreso de Educadores Católicos realizado en el Aula Magna del Colegio Germania de Puerto Varas el pasado martes 24 de octubre. Con el objetivo de convocar a todos los Educadores Católicos de la Arquidiócesis de Puerto Montt, a seguir motivando a sus estudiantes según las palabras del papa Francisco “Sueñen, muévanse, arriesguen, miren la vida con una sonrisa nueva, vayan adelante, no tengan miedo” se realizó este tradicional encuentro de profesionales de la educación católica. El Vicario para la Educación, padre Daniel Acuña explicó que “este año tuvimos la posibilidad de realizar el Congreso en este formato, ya que el año pasado lo realizamos a través de cuatro seminarios de antropología cristianan para profesores y educadores católicos a cargo de profesores del Centro para la enseñanza de la religión católica de la Universidad de los Andes, el cual también tuvo muy buena acogida”. “Sin embargo, este año realizamos el Congreso un día de semana y con un solo exponente quien nos recordó la importancia de dar el ejemplo cristiano a nuestros alumnos y a seguir desarrollando el bien común con las necesidades individuales de cada niño o niña”, dijo el Vicario de la Educación. Es así como en la oportunidad estuvo a cargo de la exposición, Oscar Pérez Sayago, Secretario General de la Conferencia Interamericana de Educación Católica (CIEC). Durante el encuentro el profesor Pérez compartió con los presentes un acabado análisis de la realidad social, las culturas infantiles y juveniles, la familia y la escuela católica, la pedagogía de la fe y la educción en el mundo contemporáneo y post moderno. Además, detalló sobre la misión que debe cumplir la Escuela Católica con un replanteamiento de la misión que ella tiene dentro de una visión innovadora.
Carta al Pueblo de Dios: La sinodalidad es el camino de la Iglesia del tercer milenio
Carta al Pueblo de Dios: La sinodalidad es el camino de la Iglesia del tercer milenio Este miércoles, 25 de octubre, fue publicada la Carta de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos al Pueblo de Dios. Compartimos el texto integral de la “Carta al Pueblo de Dios” que fue aprobada por la Asamblea Sinodal. Queridas hermanas, queridos hermanos: Cuando se acerca la conclusión de los trabajos de la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, queremos, con todos vosotros, dar gracias a Dios por la hermosa y rica experiencia que acabamos de vivir. Este tiempo bendecido lo hemos vivido en profunda comunión con todos vosotros. Hemos sido sostenidos por vuestras oraciones, llevando con nosotros vuestras expectativas, vuestras preguntas y también vuestros miedos. Han pasado ya dos años desde que, a petición del Papa Francisco, se inició un largo proceso de escucha y discernimiento, abierto a todo el pueblo de Dios, sin excluir a nadie para “caminar juntos”, bajo la guía del Espíritu Santo, discípulos misioneros siguiendo a Jesucristo. La sesión que nos ha reunido en Roma desde el 30 de septiembre constituye una etapa importante en este proceso. Por muchos motivos, ha sido una experiencia sin precedentes. Por primera vez, por invitación del Papa Francisco, hombres y mujeres han sido invitados, en virtud de su bautismo, a sentarse en la misma mesa para formar parte no solo de las discusiones, sino también de las votaciones de esta Asamblea del Sínodo de los Obispos. Juntos, en la complementariedad de nuestras vocaciones, de nuestros carismas y de nuestros ministerios, hemos escuchado intensamente la Palabra de Dios y la experiencia de los demás. Utilizando el método de la conversación en el Espíritu, hemos compartido con humildad las riquezas y las pobrezas de nuestras comunidades en todos los continentes, tratando de discernir lo que el Espíritu Santo quiere decir a la Iglesia hoy. Así hemos experimentado también la importancia de favorecer intercambios recíprocos entre la tradición latina y las tradiciones del Oriente cristiano. la participación de delegados fraternos de otras Iglesias y Comunidades eclesiales ha enriquecido profundamente nuestros debates. Nuestra asamblea se ha llevado a cabo en el contexto de un mundo en crisis, cuyas heridas y escandalosas desigualdades han resonado dolorosamente en nuestros corazones y han dado a nuestros trabajos una gravedad peculiar, más aún cuando algunos de nosotros venimos de países en los que la guerra se intensifica. Hemos rezado por las víctimas de la violencia homicida, sin olvidar a todos a los que la miseria y la corrupción les han arrojado a los peligrosos caminos de la emigración. Hemos garantizado nuestra solidaridad y nuestro compromiso al lado de las mujeres y de los hombres que en cualquier lugar del mundo actúan como artesanos de justicia y de paz. Por invitación del Santo Padre, hemos dado un espacio importante al silencio, para favorecer entre nosotros la escucha respetuosa y el deseo de comunión en el Espíritu. Durante la vigilia ecuménica de apertura, experimentamos cómo la sed de unidad crece en la contemplación silenciosa de Cristo crucificado. “La cruz es, de hecho, la única cátedra de Aquel que, dando su vida por la salvación del mundo, encomendó sus discípulos al Padre, para que ‘todos sean uno’ (Jn 17,21). Firmemente unidos en la esperanza que nos da Su Resurrección, Le hemos encomendado nuestra Casa común, donde resuenan, cada vez con mayor urgencia, el clamor de la tierra y el clamor de los pobres: ‘¡Laudate Deum!’”, recordó el Papa Francisco precisamente al inicio de nuestros trabajos. Día tras día, hemos sentido el apremiante llamamiento a la conversión pastoral y misionera. Porque la vocación de la Iglesia es anunciar el Evangelio no concentrándose en sí misma, sino poniéndose al servicio del amor infinito con el que Dios ama el mundo (cf. Jn 3,16). Ante la pregunta de qué esperan de la Iglesia con ocasión de este sínodo, algunas personas sin hogar que viven en los alrededores de la Plaza de San Pedro respondieron: “¡Amor!” Este amor debe seguir siendo siempre el corazón ardiente de la Iglesia, amor trinitario y eucarístico, como recordó el Papa, evocando el 15 de octubre, en la mitad del camino de nuestra asamblea, el mensaje de Santa Teresa del Niño Jesús. “Es la confianza” lo que nos da la audacia y la libertad interior que hemos experimentado, sin dudar en expresar nuestras convergencias y nuestras diferencias, nuestros deseos y nuestras preguntas, libremente y humildemente. ¿Y ahora? Esperamos que los meses que nos separan de la segunda sesión, en octubre de 2024, permitan a cada uno participar concretamente en el dinamismo de la comunión misionera indicada en la palabra “sínodo”. No se trata de una ideología, sino de una experiencia arraigada en la Tradición Apostólica. Como nos recordó el Papa al inicio de este proceso: “Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad […] promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos” (9 de octubre de 2021). Los desafíos son múltiples y las preguntas numerosas: la relación de síntesis de la primera sesión aclarará los puntos de acuerdo alcanzados, evidenciará las cuestiones abiertas e indicará cómo continuar el trabajo”. Para progresar en su discernimiento, la Iglesia necesita absolutamente escuchar a todos, comenzando por los más pobres. Eso requiere, por su parte, un camino de conversión, que es también un camino de alabanza: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños” ( Lc 10,21). Se trata de escuchar a aquellos que no tienen derecho a la palabra en la sociedad o que se sienten excluidos, también de la Iglesia. Escuchar a las personas víctimas del racismo en todas sus formas, en particular en algunas regiones de los pueblos indígenas cuyas culturas han sido humilladas. Sobre todo, la Iglesia de nuestro tiempo tiene el deber de escuchar, con espíritu de
Voces sinodales desde el aula Pablo VI: Belleza de la diversidad eclesial y de los dones compartidos

Voces sinodales desde el aula Pablo VI: Belleza de la diversidad eclesial y de los dones compartidos Recta final de la primera fase del Sínodo de 2021-2024, muchas expectativas en el aula Pablo VI. Serán 11 meses de dulce espera y ver cómo germinan las primeras semillas. La semana comienza con la redacción del Mensaje al Pueblo de Dios y el Documento de Síntesis, además de una eucaristía en la Basílica de San Pedro, presidida por el cardenal Charles Bo, arzobispo de Rangún (Myanmar). En esta nueva entrega de ADN Celam, entre las voces, el Arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos Un espíritu de familiaLos padres y madres sinodales de América Latina y el Caribe siguen esperanzados. El recién creado cardenal, monseñor Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba (Argentina) desde 2021, siente alegría cuando ya “estamos cerquita del final del sínodo, falta una semana”. Resaltó que, al margen de los temas que quedarán para el año que viene, el Espíritu sopla, porque “realmente hay un espíritu de familia, un espíritu para nada combativo, realmente eclesial, realmente sinodal, que de alguna manera contradice una especie de fantasma de afuera que habla de una reunión de monstruitos”. “La verdad es que es un espíritu de familia muy lindo, muy abierto, con discernimiento, con capacidad de escuchar. Entonces yo diría que esa ha sido la síntesis de este tiempo, en espíritu de amistad que suele ser el mejor de los ámbitos para poder decidir cosas lindas”, añadió. Todos unidosNéstor Esaú Velásquez Téllez viene de Nicaragua. Es gerente financiero y administrativo en medios de comunicación de la diócesis de León, occidente del país, jurisdicción sufragánea de la arquidiócesis de Managua. En medio de las vicisitudes de su pueblo, este laico ha vivido una experiencia hermosa en este sínodo. Rescata el valor de la escucha y el discernimiento, ingredientes que “la Iglesia nos estamos disponiendo a poner nuestros ojos nuestros oídos en el pueblo de Dios ponerlo también en la palabra que ha sido fundamental”. En especial, ha podido constatar “ese misterio de que somos un solo cuerpo con diferentes miembros, utilizando digamos diferentes servicios, sirviendo en diferentes espacios, en diferentes lugares, pero todos unidos”. Seguir avanzandoMonseñor Luis Fernando Ramos Pérez, arzobispo de Puerto Montt (Chile) desde 2020, está en el aula Pablo VI viviendo este momento de comunión “con mucha alegría”.“Con esperanza”, así describe estas cuatro semanas de trabajo. Sobre el documento final ha mencionado que “nos va a permitir prepararnos para el próximo año para volver a tener las sesiones que nos permitirán ir avanzando”. El prelado aseguró que “todo el pueblo de Dios se puede sentir partícipe de la comunión, de la participación y, sobre todo, la misión de la Iglesia”, porque “creemos que el Espíritu Santo nos está acompañando y esperamos que así sea hacia adelante”. Variedad de la IglesiaRafael Luciani es un teólogo venezolano, asesor del Sínodo. Ha estado también vinculado con el equipo teológico del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam). Hace un inventario de estas tres semanas: belleza de la diversidad eclesial de vocaciones y carismas, trabajo en conjunto, lo que “nos permite apreciar la variedad de las iglesias que es lo más rico que hay”. Cada Iglesia y cada continente “con su historia, con sus prioridades y también nosotros desde América Latina lo que hemos venido aportando”. Sin duda, asevera el laico, ha sido una experiencia que luego en nuestras Iglesias locales “debemos llevar y debemos profundizar hasta llegar a la asamblea del 2024”. Fuente: ADN CelamCiudad del Vaticano, 23-10-2023
De la paz y la violencia

De la paz y la violencia Ya lo decía el libro del Éxodo de la Biblia, para referirse al pueblo de Israel, que era un pueblo de dura cerviz (Ex 32,9), indicando de esta forma la resistencia que ponía a la voluntad de Dios y a sus enseñanzas. Esta interpretación sobre el pueblo de Israel, en realidad es una expresión que logra sintetizar la cerrazón mental que muchas veces tenemos los seres humanos. Hay situaciones humanas en donde se expresa con mayor nitidez esta característica. Una de ellas es el manejo de la violencia y la construcción de la paz. Para nadie es indiferente vivir en paz. Sin embargo, la historia de la humanidad está plagada de guerras y actos violentos. Lo curioso es que parece que no aprendemos o no queremos aprender que siempre el camino de la violencia es la peor elección que podemos hacer, pues deja una secuela enorme de dolor y sufrimiento. Hace un par de semanas, nos enteramos que, desde la franja de Gaza, la agrupación denominada Hamas había lanzado miles de cohetes explosivos sobre el territorio israelí, así como también había invadido y atacado lugares habitados por civiles. La respuesta de Israel no tardó, atacando con innumerables bombardeos a esa zona, en tanto que se disponen a invadir Gaza. El resultado es conocido por todos: miles de muertos y heridos en ambos lados del conflicto, familias destruidas y casas, edificios y hospitales reducidos a escombros. Pero detrás de una aproximación cuantitativa, siempre nos encontramos con rostros concretos de mujeres, niños, hombres y ancianos que dejan entrever el horror de lo que han vivido en sus seres queridos o en carne propia. Por eso nos preguntamos, ¿es que no aprendemos la lección? ¿cuándo vamos a comprender que la guerra y la violencia no son la solución? Las agudas desgracias que viven estos pueblos, y tantos otros en otras latitudes, nos invitan a la reflexión y a tomar en serio que el compromiso por la paz es algo que nos compete a todos y que todos hemos de trabajar para construir una sociedad en donde se erradique la violencia. Con estupor vemos cómo en nuestro país crece la sensación de inseguridad no sólo por la acción del crimen organizado, que no tiembla en utilizar la violencia para conseguir sus objetivos al margen de la ley, sino también porque a veces no sabemos resolver los conflictos de modo pacífico. Por eso el compromiso por la paz y la utilización de medios pacíficos debería ser la única opción válida y genuinamente sensata para construir una sociedad que respete la dignidad de todos.
Arzobispo de Puerto Montt envía mensaje a la comunidad desde Roma

Nuestro Arzobispo de Puerto Montt, monseñor Fernando Ramos, envió un cariñoso saludo desde Roma donde se realiza el Sínodo y agregó que todos los días se reúnen entre 360 personas para escuchar, reflexionar y dialogar de diversos temas en mesas redondas. “Que el señor los bendiga mucho y les pido que sigan rezando por nosotros para el Espíritu Santo nos asista”, dijo.
Monseñor Fernando Ramos en el Sínodo de la Sinodalidad desde Roma

Monseñor Fernando Ramos en el Sínodo de la Sinodalidad desde Roma Monseñor Fernando Ramos en el Sínodo de la Sinodalidad desde Roma. “Pedimos a todos los fieles que apoyen el Sínodo con Oración”. Monseñor Fernando Ramos es uno de los chilenos que participa en el Sínodo de la Sinodalidad. El Arzobispo de Puerto Montt, monseñor Fernando Ramos Pérez, esta semana saludó al Papa Francisco en el sínodo de la Sinodalidad en Roma. Agradezcamos con nuestras oraciones a nuestro Padre Dios para que siga bendiciendo nuestra diócesis y a nuestro arzobispo. Desde Roma, el Arzobispo de Puerto Montt nos cuenta que esta primera semana del Sínodo se ha sentido muy bien y que ha sido una muy buena experiencia, especialmente porque antes de que comenzara las sesiones del Sínodo tuvieron tres días de retiro a las afuera de Roma, donde participaron todas las personas del Sínodo. “En la ocasión se creo un muy buen ambiente fraterno y espiritual, hay una gran cordialidad, una gran cercanía, unos con otros y una sintonía bastante grande con los temas que se han tratado hasta este momento”, aseveró monseñor Ramos. El arzobispo de la arquidiócesis de Puerto Montt hizo también un llamado a todos los fieles de a estar informados correctamente de cómo va evolucionando este Sínodo sobre la sinodalidad porque afecta toda la vida de la Iglesia e invitarlos que nos apoyen a través de la oración en cada uno de sus comunidades. Este Sínodo fue antecedido por un proceso de dos años que tuvo una fase diocesana, nacional, continental y a partir de todos estos procesos se hizo base que estamos utilizando ahora en las sesiones del Sínodo en Roma. “Se ha recogido lo que se planteó en estas distintas fases y seguimos conversando, analizando y discerniendo lo que el espíritu Santo quiere suscitar para la iglesia”, explicó. Además explicó que el papa ha participado en las sesiones generales con una actitud de escucha y muy pendiente a los procesos del sínodo. Recordemos que el Arzobispo de Puerto Montt, es uno de los tres chilenos que participa entre el 4 al 29 de octubre en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, dedicada al tema de la sinodalidad.
Obispos convocan a orar por la paz ante la guerra y conflictos en el mundo

Obispos convocan a orar por la paz ante la guerra y conflictos en el mundo El mundo no tiene necesidad de guerra, sino de paz El secretario general del Episcopado, el obispo de Chillán Sergio Pérez de Arce, en representación del Comité Permanente, envió una carta invitación a orar por las paz, dirigida a sus hermanos Obispos y Administradores diocesanos. En ella se expresa que “la humanidad entera está impactada por la guerra que se ha desatado en los territorios de Israel y Palestina, luego de los terribles actos terroristas acontecidos el pasado sábado 7 de octubre”. Se agrega, que estos hechos se suman a la guerra entre Rusia y Ucrania y a la preocupación que tenemos por Haití y otras naciones con serios conflictos sociales. En el mensaje, los pastores se unen a las palabras de Papa Francisco de este 11 de octubre: “El terrorismo y los extremismos no ayudan a alcanzar una solución al conflicto entre israelíes y palestinos, alimenta el odio, la violencia, la venganza y solo causan sufrimiento a unos y a otros. Oriente Medio no tiene necesidad de guerra, sino de paz, de una paz construida sobre la justicia, el diálogo y el valor de la fraternidad” Una intención especial por la paz en las misas dominicales Ante esta situación, se propone que en todas las eucaristías de este domingo 15 de octubre, se incluya una intención especial por la paz, además de otros signos o formas de expresión litúrgica que pueda incorporar cada comunidad. “Que especialmente unidos a las víctimas y a quienes sufren los estragos de la violencia, podamos decir: El mundo no tiene necesidad de guerra, sino de paz”, finaliza el mensaje en que, unidos en Cristo, se confía a la protección de la Virgen María, Reina de la Paz. Junto con el mensaje, se ofrece la siguiente formulación de intención para la oración universal: “Para que en nuestro mundo cesen los odios y las guerras, especialmente en el Medio Oriente y en Ucrania, y se respete la vida de todo ser humano. Por las víctimas de la guerra y por todos quienes sufren directamente sus consecuencias. Para que seamos artesanos de una paz construida sobre la justicia, el diálogo y el valor de la fraternidad. Roguemos al Señor”. Fuente: Comunicaciones CECh CECh, 12-10-2023