Clero de Puerto Montt vivió su retiro espiritual anual

Entre el lunes 9 y el viernes 13 de marzo, el clero de la Arquidiócesis de Puerto Montt participó de su retiro espiritual anual, instancia que en esta oportunidad se desarrolló en la casa de retiro de Valdivia. El retiro fue predicado por Mons. Enrique Balzán, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Serena, quien acompañó a los sacerdotes durante estos días de oración, reflexión y encuentro fraterno. Este tiempo de retiro constituyó una valiosa oportunidad para detenerse, escuchar la voz de Dios y renovar el sentido del ministerio sacerdotal. A través de las distintas meditaciones, los presbíteros fueron invitados a volver espiritualmente al momento de su ordenación, profundizando en el significado del rito de la ordenación sacerdotal, como una manera de recordar y renovar el llamado recibido. Fueron días marcados por el silencio, la oración y la fraternidad sacerdotal, que permiten fortalecer la vida espiritual y el servicio pastoral de los presbíteros que sirven en las distintas comunidades de la Arquidiócesis. Este retiro anual forma parte de los espacios de formación permanente y renovación espiritual del clero, fundamentales para seguir acompañando con fidelidad la vida pastoral de la Iglesia en el sur de Chile. Fuente: P. Javier Velásquez, Asesor Pastoral Comunicaciones.
La mujer del pozo de Jacob

Hace más o menos dos mil años atrás, una mujer samaritana fue a buscar agua a un pozo a las afueras de su ciudad. Era un pozo antiguo; excavado por Jacob, uno de los patriarcas del pueblo de Israel, en donde había bebido él, su familia y sus animales. Por muchos siglos, la gente de los alrededores iba al pozo, una o dos veces al día, a buscar el agua necesaria para sus actividades diarias. Esa mujer fue extrañamente al mediodía, cuando lo normal era ir en la mañana y en la tarde. En el pozo, se encontró con un hombre judío, quien le pidió que le diera de beber agua porque tenía sed. Ella se sorprendió que le hablara, ya que en aquel entonces era extraño que un hombre y una mujer desconocidos hablaran entre ellos y además entre samaritanos y judíos prácticamente no se hablaban por la secular discordia existente entre ambos pueblos. No obstante, la conversación comenzó a fluir con rapidez. El judío, Jesús de Nazaret, le señaló que él podía darle a beber un agua que no le produciría más sed, porque se transformaría en un manantial que brotaría hasta la vida eterna. Pero, además, en la conversación, Jesús comenzó a percibir cuál era la historia personal de la mujer; al parecer, ella llevaba una existencia marcada por el dolor, el rechazo y el abandono, pues había tenido 5 maridos y estaba ahora con un hombre que no era su marido. La mujer, entonces, se interesa por este extraño y le pregunta si acaso era un profeta. Jesús le anuncia que ya se acerca el momento que aquellos que adorarán a Dios lo harán en espíritu y en verdad. La mujer se retira del lugar y les dice a sus conocidos que ha encontrado un hombre que parecería ser el Mesías. Algunos de los samaritanos fueron donde Jesús y al verlo y hablar con él durante dos días, accedieron a la fe y confesaron que Jesús de Nazaret era el Salvador del mundo. Este relato del evangelio de Juan (Jn 4,5-42) expresa con sencillez lo que se produce cuando se tiene un encuentro personal con Jesús. La mujer del pozo de Jacob representa a las mujeres que han sufrido el abandono, la denigración, la violencia o el desprecio en la historia de la humanidad, pero no quedan sumergidas en la adversidad, sino que logran reconstituir su dignidad y valor ante los demás, cuando se encuentran con las palabras y la cercanía de Jesús. Por este motivo, en este día en que se celebra el día internacional de la mujer, vale la pena reconocer a las mujeres que conocemos su valor y dignidad, como lo hizo Jesús, pues ellas entregan un aporte insustituible a la familia, la sociedad y la Iglesia. + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt
Arquidiócesis de Puerto Montt invita a participar en la Asamblea Pastoral Arquidiocesana 2026

La Arquidiócesis de Puerto Montt invita a todas las comunidades parroquiales, movimientos y agentes pastorales a participar en la Asamblea Pastoral Arquidiocesana, instancia que marcará el inicio del año pastoral 2026 bajo el lema “Por una Iglesia Sinodal, Profética y Esperanzadora”. La jornada se realizará el sábado 14 de marzo de 2026, entre las 09:00 y las 13:00 horas, en el Colegio Inmaculada Concepción de Puerto Montt, ubicado en Madre Paulina 302. Este encuentro será una nueva oportunidad de diálogo, participación y reencuentro entre las distintas comunidades que conforman la Iglesia arquidiocesana, permitiendo compartir miradas y renovar el compromiso pastoral al servicio del Evangelio y de la comunidad. La invitación está abierta a todos quienes deseen ser parte de este espacio de comunión y reflexión para seguir construyendo juntos una Iglesia viva y cercana.
Asamblea Pastoral Arquidiocesana dio inicio al Año Pastoral 2026 en Puerto Montt

CartaPastoral 2026 Anexo Implementación Sinodalidad Con una amplia participación de agentes pastorales, representantes de parroquias, movimientos y comunidades de la arquidiócesis, el pasado sábado 14 de marzo se realizó la Asamblea Pastoral Arquidiocesana, instancia que marcó el inicio del Año Pastoral 2026 bajo el lema “Por una Iglesia Sinodal, Profética y Esperanzadora”. El encuentro tuvo lugar en el Colegio Inmaculada Concepción de Puerto Montt y fue presidido por el arzobispo de Puerto Montt, Mons. Fernando Ramos Pérez, quien compartió con los asistentes las principales orientaciones pastorales para este nuevo año. Durante la jornada, el arzobispo presentó oficialmente su Carta Pastoral 2026, documento que invita a toda la Iglesia arquidiocesana a “remar mar adentro”, renovando el impulso evangelizador y misionero de las comunidades, en medio de los cambios culturales y sociales que vive la región. En ella se propone continuar el camino pastoral en sintonía con las orientaciones de la Iglesia en Chile y los procesos que vive la Iglesia universal. Asimismo, Mons. Ramos explicó el proceso de implementación del Sínodo sobre la sinodalidad en la arquidiócesis para el período 2025–2026, destacando que este camino busca fortalecer una Iglesia que camina unida, promoviendo la participación, el diálogo y el discernimiento comunitario. Para llevar adelante este proceso, la arquidiócesis ha conformado un equipo sinodal diocesano, integrado por sacerdotes, diáconos, consagradas y laicos, que ha elaborado un itinerario pastoral con objetivos y acciones concretas orientadas a fortalecer la vida eclesial en distintos ámbitos: relaciones comunitarias, procesos pastorales, vínculos entre las comunidades y formación de los agentes pastorales. Entre los desafíos propuestos se encuentran fortalecer la acción misionera en las parroquias, integrar a migrantes y nuevos miembros a las comunidades, promover parroquias inclusivas que acojan a personas neurodivergentes, reforzar la comunicación pastoral y fortalecer la formación de agentes mediante la Escuela Teológica para Laicos, entre otros. En la ocasión, el arzobispo también recordó que durante este año la Iglesia en Chile celebrará los 100 años de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina de Chile, invitando a las comunidades a renovar su devoción y poner bajo su protección la vida pastoral de la arquidiócesis. La Asamblea Pastoral Arquidiocesana se desarrolló como un espacio de encuentro, reflexión y comunión entre las distintas realidades eclesiales, reafirmando el compromiso de seguir construyendo una Iglesia que camina unida, al servicio del Evangelio y de la comunidad.
Con emotiva Eucaristía la Arquidiócesis de Puerto Montt dio la bienvenida a religiosas del Monasterio de la Visitación de Santa María

Con emotiva Eucaristía la Arquidiócesis de Puerto Montt dio la bienvenida a religiosas del Monasterio de la Visitación de Santa María En un clima de profunda alegría y recogimiento, este miércoles 25 de febrero, a las 12:00 horas, en la Catedral Metropolitana de Puerto Montt, se celebró la Santa Misa de acogida del Segundo Monasterio de la Visitación de Santa María, el cual ha sido transferido de manera definitiva a la Arquidiócesis de Puerto Montt. La Eucaristía contó con la participación de la comunidad arquidiocesana, sacerdotes, diáconos y fieles laicos, quienes se unieron para dar gracias a Dios por la llegada de esta nueva presencia contemplativa a nuestra Iglesia local. La Orden de la Visitación de Santa María, conocida como monjas visitandinas o salesas, es un instituto de vida contemplativa y de clausura fundado en 1610 por San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca de Chantal en Francia. Su espiritualidad se inspira en la Visitación de la Santísima Virgen María a su prima Santa Isabel, signo de la cercanía de María con la humanidad al llevar en su seno a Jesucristo. Las religiosas promueven particularmente la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y actualmente la Orden está presente en 31 países. La comunidad, compuesta por seis hermanas, establecerá su monasterio en las dependencias contiguas a la iglesia de San José de Colegual, en la comuna de Llanquihue, donde desarrollarán su vida de oración y entrega silenciosa al Señor. El Arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos en su Homilia dijo que “hoy las hermanas que recibimos dejan de ser el segundo monasterio de la Visitación de Santiago para ser el Monasterio de la Visitación en Puerto Montt”. “El misterio de la visitación es un misterio muy hermoso, porque cuando la Santísima Virgen María va a visitar a su prima Santa Isabel, ocurre un episodio extraordinario, en el que el hijo que esperaba a Isabel de su seno, Juan Bautista, reconoce en una forma misteriosa que el hijo que esperaba a María era el Salvador. Y en ese momento se transforma el hecho de la Licitación de María como una visitación fecunda, una visitación que deja entrever la presencia de Cristo Salvador”. “Por eso ahora las hermanas con su presencia y su visita se transforman en un ícono de la Virgen María que nos visita a nosotros. No como una visita sólo a su padre, que ciertamente no es, sino como una visita que deja entrever la visita del Señor, que es la visita transformadora, fecunda, que nos trae palabras de Dios para eliminar y transformar nuestra vida”, explicó el arzobispo de Puerto Montt. Por eso, queridas hermanas, las recibimos con un corazón abierto, muy agradecidos por el discernimiento que han hecho, de pensar en nuestra Diócesis como un lugar para ustedes en su casa y su monasterio. Así que, con mucha alegría, las acogemos acá y las acogemos como lo que son, una visita del Señor en nuestras vidas. Con esta nueva fundación, la Arquidiócesis de Puerto Montt se ve enriquecida por la presencia de una comunidad contemplativa que se suma a los monasterios ya existentes de las adoratrices y carmelitas descalzas. Su carisma viene a fortalecer la vida espiritual de nuestra Iglesia particular y a animarnos, desde la oración constante, al seguimiento fiel de Jesucristo el Señor.
Opinión Arzobispo de Puerto Montt: La utilidad de las cenizas

Hay pocas cosas en la actualidad que sean menos apetecidas o deseadas que las cenizas. Muchas veces parecen molestar. Cuando hay una erupción volcánica, caen cenizas en los alrededores, dificultando y entorpeciendo la vida de las comunidades locales. En un incendio, vuelan cenizas incandescentes, amenazando con extender el fuego y provocando devastación y alarma, y al final del incendio quedan las cenizas como mudos testigos de la tragedia. Las cenizas son el residuo de un proceso de combustión completa de materia orgánica. Lo que antes era una planta o un cuerpo animado de algún animal, después de la combustión, queda reducido a un polvo gris compuesto por minerales inertes tales como potasio, calcio, magnesio y otros. Por esta razón, algunos consideran que las cenizas pueden tener cierto valor mezclándolas con fertilizantes. Lo que en la vida cotidiana pareciera tener un escaso valor y más bien nos hace recordar el poder devastador del fuego, en el plano de las significaciones, metáforas y el lenguaje simbólico, las cenizas adquieren un valor mucho mayor, pues nos conectan a realidades humanas como la muerte, la conciencia de la nada, la pequeñez humana, el arrepentimiento y la penitencia. En las antiguas culturas orientales, se acostumbraba a cubrirse la cabeza como expresión de luto y duelo. Y en los primeros libros de la Biblia, la ceniza se emplea para representar la condición humana: Abraham decía: “Mira, me atrevo a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza” (Gn 18,27). O para expresar arrepentimiento y conversión como el Rey de Nínive, sentándose sobre ceniza, tras escuchar al profeta Jonás (cf. Jo 3,5-6). O duelo y dolor, como Mardoqueo (Cf. Ester 4,1). El mismo Jesús hace referencia a las cenizas como expresión de penitencia y conversión, lamentándose de la actitud de los poblados de Corozaín y Betsaida que no entendían los milagros hechos por él (cf. Lc 10,13). Por estos motivos, el cristianismo de a poco fue incorporando las cenizas en los elementos simbólicos de la liturgia para representar tanto la condición frágil y débil del ser humano, como la necesidad de hacer penitencia para profundizar el arrepentimiento por la lejanía a Dios. Actualmente la liturgia del miércoles de ceniza, que celebramos hace pocos días, comprende la imposición de cenizas a los fieles asistentes, diciendo el sacerdote: “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás” (Gn 3,19) o bien “Conviértete y cree en el Evangelio” (Mc 1,15). De esta forma, se nos introduce en la Cuaresma, tiempo litúrgico que enfatiza la importancia de la penitencia para obtener un corazón reconciliado con el Señor para vivir más intensamente la conversión y disponer de mejor forma nuestro corazón a celebrar la Pascua de Jesucristo en Semana Santa. Nuevamente la Cuaresma nos abre una posibilidad de volver al Señor. + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt
Puerto Montt celebró aniversario 173° en Catedral de la ciudad

En el Te Deum por la celebración del 173° aniversario de Puerto Montt, que se realizó este jueves en la Catedral, el arzobispo Fernando Ramos recordó el crecimiento de la ciudad a lo largo de la historia y destacó el aporte de la inmigración a la conformación de su identidad. En la ceremonia católica participaron el alcalde de la ciudad, Rodrigo Wainraihgt Galilea, la Delegada Presidencial, Paulina Muñoz, junto con parlamentarios y autoridades civiles y de las Fuerzas Armadas y Carabineros. El arzobispo planteó en su homilía que la capital regional está marcada por la presencia de la inmigración alemana pero además de otros países, y también de quienes han llegado de otras ciudades de Chile a establecerse y aportar. “Cada uno trae su vida, su experiencia, su historia, su familia. Pero todos ellos nos ayudan a entender que nuestra ciudad pertenece a la gran nación y a nuestro gran país. Entonces, nuestra identidad, con todos estos aportes que hemos recibido de distintos orígenes, ha ido plasmando acá este sentido de la ciudad de Puerto Montt”, expresó. Antes de la presentación de las ofrendas, un casco de Bomberos y la bandera de Puerto Montt, que representan los valores y tradiciones de la capital regional, el arzobispo valoró el rescate de la identidad de cara al futuro. “Los desafíos de hoy son distintos a los que tuvimos en el pasado pero, respetando nuestra identidad, encontraremos la fuerza para poder responder y resolverlos siempre, siempre en justicia y en paz. Pidámosle al Señor que nos siga acompañando otros tantos años más. No sabemos qué deparará el futuro, pero siendo fieles a nuestra identidad, lo podemos hacer con esperanza”, expuso. Fuente y Fotografía: Municipalidad de Puerto Montt
Obispos visitan la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús y la Capilla Padre Pío de Pietrelcina

En el marco de su visita a la ciudad, este martes 10 de febrero, y acompañados por Monseñor Fernando Ramos, los obispos Pedro Ossandón, Obispo Castrense, y Galo Fernández, Obispo de Talca, recorrieron la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús y la recientemente bendecida Capilla Padre Pío de Pietrelcina. Durante la visita, pudieron conocer parte de la historia y el camino pastoral de ambas comunidades, compartiendo un momento fraterno con quienes forman parte activa de la vida parroquial. La instancia permitió también destacar el crecimiento y la vitalidad de la Iglesia local, especialmente a través de la nueva capilla, que se integra como un espacio de oración y encuentro para los fieles. Como gesto significativo, se les hizo entrega de un libro conmemorativo que recoge los 100 años de historia de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, testimonio del compromiso y la fe de generaciones que han dado vida a esta comunidad. Fuente: Comunicaciones Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Puerto Varas.
Opinión Arzobispo de Puerto Montt: Luz de las naciones

Hace 6 días se celebró la fiesta litúrgica de la Virgen de la Candelaria o de la Presentación del Niño Dios. En muchas partes de nuestra arquidiócesis, miles de peregrinos concurrieron a los santuarios de la Candelaria en torno al lunes 2 de febrero, día de la fiesta. Personalmente tuve la oportunidad de asistir a una hermosa celebración y posterior procesión en el mar en la comunidad de San Antonio de la parroquia San Miguel Arcángel de Calbuco, y al día siguiente en los santuarios de la Virgen de la Candelaria de Carelmapu y de Alerce histórico. A pesar de la lluvia, miles de personas quisieron rendir un sentido homenaje de agradecimiento ante la imagen de la Virgen de la Candelaria. Las crónicas señalan que la devoción en esta zona por la Virgen de la Candelaria comenzó a principios del s. XVII cuando los españoles trajeron una imagen de la Virgen a Carelmapu. Su deseo era llevarla a Chiloé, pero por diversas circunstancias no fue posible. Por ese motivo se estableció en Carelmapu y comenzó a ser visitada por la población local. La fiesta en la Iglesia comenzó a divulgarse desde Oriente a distintas partes del mundo cristiano hacia el s. VI. Pretende hacer presente el hecho narrado en el evangelio de Lucas de que 40 días después del nacimiento de Jesús, éste es presentado por sus padres en el Templo de Jerusalén, siguiendo la ley mosaica (Cf. Lc 2,22-40). Dicha presentación era un acto simbólico de consagración del primer hijo varón, como una forma de rescate y protección, para lo cual se sacrificaban un par de tórtolas o de pichones de paloma. A su vez expresaba la conclusión de la purificación de la madre por el parto que había tenido. Sin embargo, en ese momento ocurrió un hecho sorprendente, porque un anciano de nombre Simeón, con fama de profeta, al ver al niño Jesús proclama que ese niño es el Mesías esperado que se convertirá en luz de las naciones y gloria de su pueblo, Israel. Este hecho es la causa de que la imagen de la Candelaria es representada como una Virgen que en un brazo tiene al niño Jesús y en la mano del otro brazo una vela o candela encendida, expresando así que el niño en su brazo es la auténtica luz de las naciones. Por eso, en ese día también se bendicen velas para los peregrinos. ¿Por qué tantos peregrinos van a la Candelaria? La vida de mucha gente es a veces un caminar en oscuridad y tinieblas. ¿Cuánta gente vive ensombrecida por enfermedades de todo tipo que amenazan su vida? ¿cuánta gente pierde su trabajo y ve el futuro sin esperanza para llevar el sustento a su hogar? ¿cuántos se han sentido amenazados por el crimen organizado o el narcotráfico sin saber cómo salir de eso? Y así, podríamos agregar un elenco infinito de situaciones en la vida que se ciernen como oscuros nubarrones en la vida de la gente. Por eso, miles de personas se van a encontrar con la Candelaria, porque saben que ella les ofrece la única luz que ilumina en verdad, a Jesús su hijo, luz de las naciones. + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt
Opinión Arzobispo: La experiencia religiosa como luz de vida

La experiencia religiosa como luz de la vida Recientemente se publicaron los datos de la última Encuesta Bicentenario UC, válidos para el año 2025. En ellos se advierte que el 36% indicó no tener ninguna religión, aumentando fuertemente desde 2006, en el que solamente el 12% señalaba estar en esa condición. Esto contrasta con el hecho de que el 74% declara creer en Dios sin dudas, es decir, hay un grupo de la población que cree en Dios, pero no subscribe a ninguna religión. De aquí surge, entonces, la pregunta ¿es necesaria la religión para canalizar mi fe en Dios? ¿qué ofrece la religión en mi experiencia o contacto con la divinidad? Las religiones siempre han sido una propuesta coherente y articulada que ofrece los medios para permitir el anhelo profundo que existe en el ser humano de llegar a contactarse con Dios. El hecho de que Dios, en cuanto Ser Supremo, Creador y Todopoderoso, sea inmaterial, nos deja a los humanos en la imposibilidad de tener una experiencia sensorial con Él. Y cuando no tenemos experiencia sensorial, el conocimiento humano entra en el plano de la subjetividad. De aquí, por consiguiente, la necesidad de contar con la religión o una religión que permita establecer cauces más objetivos y claros, de manera que se supere la simple opinión o elaboración subjetiva de la experiencia religiosa. El cristianismo es quizás la religión que más profundamente ha elaborado esta condición del alma humana, pues plantea que la persona de Jesucristo es el auténtico y definitivo mediador entre las realidades divinas y las búsquedas humanas. Como religión, el cristianismo ve en la persona de Jesús la realidad objetiva que orienta al ser humano en sus dudas y búsquedas. Es el enviado de Dios para superar el abismo existente entre Dios y sus creaturas que no lo pueden ver ni tocar. Desde esta perspectiva, las religiones no son una simple realidad que asfixia o entorpece la relación con Dios, sino, por el contrario, son una auténtica propuesta para favorecer y estimular esa relación. Es cierto que las religiones no son iguales entre ellas y, por esta razón, el espesor de lo que ofrecen es muy distinto unas de otras. Sin embargo, tienen de positivo que establecen o intentan establecer una mediación objetiva entre el individuo inmanente y Dios trascendente. Desde esta perspectiva, las religiones se transforman en una verdadera y fuerte luz para la vida de las personas, pues ofrecen un camino concreto de relación con Dios. Por el contrario, aquel que cree en Dios y profesa no tener una religión, encontrará que su subjetivismo tenderá a diluir su imagen de Dios y la relevancia que éste tiene en la vida de las personas. En el fondo, el sueño de relacionarse con Dios desde las propias categorías no quedará más que en un simple sueño de buenas intenciones. + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt