Arzobispado de Puerto Montt

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Nos ha nacido un niño

Esta fiesta tiene una pluralidad de significados. Para unos es una fiesta que inaugura los festejos de fin de año. Para otros es la fiesta de los niños que merecen ser agasajados y mimados por los adultos. Otros ven en esta fiesta la posibilidad de reafirmar algunos valores humanos y universales, como la paz, la benevolencia y la cordialidad de unos con otros. Todos estos significados indudablemente aportan para dar sentido a la celebración. Sin embargo, para los cristianos, la celebración de la Navidad es mucho más que lo anteriormente señalado. Esta fiesta focaliza nuestra atención en el pesebre de Belén donde brilla la presencia de un recién nacido, que esconde en sí mismo el misterio inescrutable de Dios que se hace un ser humano. Dios que visita la humanidad y la acompaña viviendo la propia fragilidad que vivimos nosotros; siendo rico, se hace pobre; siendo poderoso, se hace débil. Es tan grande este misterio que muchas veces tenemos que recurrir a categorías simbólicas para que lo representen de alguna manera. La liturgia católica – rica en simbología – propone la categoría de la luz para representar gráficamente el impacto del recién nacido, apoyándose en lo que siglos antes había dicho el profeta Isaías: “El pueblo que caminaba en las tinieblas, ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad, ha brillado una luz” (Is 9,1). De hecho, la noche del nacimiento de Jesús, unos pastores que se encontraban cerca de ese lugar, de repente se vieron envueltos en una gran luz y recibieron la buena noticia del nacimiento del Salvador. De esta forma, la Navidad no es solamente festejo, cena, regalos y buenas intenciones. Es algo más profundo que se apoya en el nacimiento de un niño que se nos ha regalado como luz de las naciones y de nuestras vidas. ¿Cuánto de tinieblas puede haber en nosotros y en nuestra sociedad? Eso es lo que viene a clarificar e iluminar el pequeño niño de Belén, para que efectivamente todo lo que nosotros somos pueda reencontrarse con el origen de nuestra existencia y de esta forma nos veamos renovados por la claridad del Dios-con-nosotros. Así podremos unirnos a las voces que cantan: “¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres amados por Él!” (Lc 2,14).   + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt

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Mons. Fernando Ramos: “la Navidad es antes que nada una fiesta en donde está al centro el niño Dios”

Mons. Fernando Ramos: “la Navidad es antes que nada una fiesta en donde está al centro el niño Dios” En la catedral de Puerto Montt, la familia de Puerto Montt se reunió el 25 de diciembre para celebrar la Navidad junto a la figura del niño Dios recién nacido. La Santa Misa fue presidida por el arzobispo de Puerto Montt, monseñor Fernando Ramos quien recordó el verdadero sentido de la Navidad: “En este día, 25 día de Navidad hacemos memoria de lo que está representado en este pesebre. Justamente anoche cuando celebramos con la catedral, colocamos el niño Dios en medio del pesebre y quedó completo este pesebre y que al centro encontramos la figura más frágil, la más incapaz de defenderse, la incapaz de hacer cualquier cosa, un niño recién nacido, es el centro del pesebre. Y la Navidad evoca este momento para celebrar muchas cosas, de hecho la fiesta de Navidad es una de las fiestas más esperadas en el año por todos y que sin embargo no todos celebran lo mismo. Para muchos la Navidad es simplemente una fiesta familiar, de encuentro, de hacerse regalos. Para otros la fiesta de Navidad es la fiesta de los niños, hay mayor consideración a los niños y eso está bien. Para otros la fiesta de Navidad es una fiesta de fraternidad, de encuentro, en donde se ponen en evidencia algunos valores como la paz, como la alegría, como el gozo, los buenos sentimientos que tenemos que tener entre nosotros. Así podemos ir agregando distintos motivos por los cuales la gente celebra la Navidad. Pero para nosotros los cristianos la Navidad, si bien es cierto, recupera todos esos elementos anteriores que he señalado, la Navidad es antes que nada una fiesta en donde está al centro el niño Dios, Jesucristo el Señor, que nace como un niño débil y frágil, pero que detrás de ese niño nosotros somos capaces de descubrir algo mucho más grande, mucho más relevante y mucho más trascendente. De hecho, escuchamos en la segunda lectura tomada de la Carta a los Hebreos, el inicio de esta Carta, que el texto decía, después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo. Este es el centro de la Navidad, Dios nos habla por medio de su Hijo. Y efectivamente, si nosotros repasamos el Antiguo Testamento, encontramos las palabras de varios profetas, de los cuatro grandes profetas, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, y de doce profetas menores, que está Joel, Amos, Oseas, Zacarías y varios más. Y todos ellos iban traduciendo la Palabra de Dios para el presente que vivía el pueblo de Israel. Y siempre ocurría lo mismo, algunos la acogían, otros no la acogían, algunos le hacían caso a los profetas y otros, la gran mayoría, los rechazaba. Por eso, al final de los tiempos, Dios ha querido hablar por su Hijo, que es Jesucristo el Señor. Pero como escuchamos ya en el texto del Evangelio, tomado del Evangelio según San Juan, también ha ocurrido con esta palabra que llega a nosotros, con la Palabra de Dios en la persona de Jesús, que algunos la aceptan y otros la rechazan. Dice el Evangelio de San Juan, la Palabra era la luz verdadera, que al venir a este mundo ilumina a todo hombre. No es una palabra cualquiera, es una palabra que ilumina.  Pero, dice así, vino a los suyos, a los miembros del pueblo de Israel, y los suyos no la recibieron. Pero, a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Eso es lo que somos nosotros, somos aquellos que aspiramos, y anhelamos recibir esta Palabra, y a través de esa recepción nos transformamos en hijos de Dios. Eso es Navidad. En Navidad es descubrir que detrás de todo lo que nosotros celebramos, de todo lo que nosotros realizamos, muchas cosas muy hermosas y muy bonitas, detrás de todo ello lo que se hace patente y claro es que Dios se comunica con nosotros, de tal forma que Él toma lo que es nuestra condición humana. Aparece como uno de nosotros, como un niño. Aparece como un ser humano, pero que no es simplemente un ser humano, sino que es Dios mismo que quiere comunicarse con nosotros. Y nos invita a vivir la aventura que significa ser hijo de Dios. Este es el mensaje de esperanza, el mensaje de alegría que nos da hoy día la Navidad. Y por eso, como decía la primera lectura tomada del profeta Isaías, decía que hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia. ¿Por qué? Porque siempre cuando uno recibe una buena noticia, se le llena de gozo el corazón. Y los pasos de aquellos que anuncian que Jesucristo el Señor ha nacido, que es Hijo de Dios, y que se nos invita a ser nosotros también hijos de Él, es simplemente una buena noticia. Por eso, queridos hermanos y hermanas, celebremos esta Navidad con un espíritu de alegría y de gozo, sabiendo que el Señor nos visita. Y si el Señor nos visita, lo mejor que nos puede pasar es encontrarnos con Él. Porque nuestra vida cambia, nuestra vida se transforma por la presencia y la cercanía del Señor. A Él sea todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos”. Amén.

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Fernando Ramos: “Con la celebración de la Navidad el Señor se presenta como una gran luz”

Fernando Ramos: “Con la celebración de la Navidad el Señor se presenta como una gran luz” El arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos,  presidió la Santa Misa de Nochebuena en la Catedral de Puerto Montt. En su homilía, explicó la importancia del Señor como luz en las tinieblas para todos: “Ya comenzando esta noche, comenzamos también la celebración de la Navidad y hemos entrado en procesión con la imagen del niño que le hemos puesto al centro de este pesebre.  Toda esta representación que nosotros tenemos acá, tan gráfica, tan hermosa, nos habla de un hecho histórico efectivamente, de que Jesús de Nazaret nació en un pesebre hace dos mil años, muy lejos de acá, y que sin embargo ese nacimiento puede tener un impacto enorme y de hecho lo tiene en todos nosotros.  Y para poder comprender lo que significa este nacimiento, las lecturas de hoy nos ayudan a acercarnos a este misterio desde una perspectiva de la fe,  no simplemente ver el nacimiento de un niño, sino que aprender de ese nacimiento  y recuperar en ese nacimiento aspectos importantes para nuestra vida. Las lecturas nos ayudan a entrar utilizando una categoría simbólica, la categoría de la luz que supera a las tinieblas. Las tinieblas son vencidas por la luz, como dice el profeta Isaías en la primera lectura, el pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz. Y esta luz es la misma que vieron los pastores cuando nació Jesús en Belén. Esta idea de la luz que resplandece nos ayuda a entender de mejor forma el impacto que tiene el nacimiento de Jesús.  ¿Cómo entenderlo como una luz para nuestra vida?  Solamente lo podemos entender cuando también podemos experimentar las tinieblas que pueden haber en la vida de todos nosotros. ¿Qué tipo de tinieblas, podemos preguntarnos, tenemos a veces?  Hay muchas tinieblas que pueden acercarse, hacerse presente, amenazarnos o incluso aplastarnos. Pero podríamos agrupar como en tres tipos de tinieblas que tenemos en la vida. La primera, la más común, son las tinieblas que tienen que ver con la fragilidad humana, con lo que somos. Las tinieblas que tienen que ver con la enfermedad, las tinieblas que tienen que ver con el dolor, las tinieblas que tienen que ver con nuestra incapacidad para hacer muchas cosas, las tinieblas que nos hablan de que nuestra vida no la podemos superar por nuestro propio esfuerzo. Siempre nos encontramos limitados. Puede ser una enfermedad, puede ser la pobreza, puede ser el miedo, puede ser una catástrofe natural. Todas esas realidades nos hablan de lo extremadamente frágiles y débiles que somos. Es cierto que la humanidad con el tiempo, con su desarrollo, ha ido de una u otra forma mitigando esa condición, pero nunca la supera.  Siempre aparece nuestra fragilidad. Después vienen otro tipo de tinieblas que también se pueden acercar a nuestra vida y golpearnos. Tienen que ver con las relaciones entre los seres humanos. Todos nosotros nos relacionamos con los demás, y en la forma de relacionarnos a veces es de forma agradable,  confortable, enriquecedora, o a veces nos relacionamos con tensión, con agresión o incluso con violencia. Y surge esta situación en la cual la forma en que nos comunicamos unos a otros puede ser en algunas ocasiones una forma que nos produce tinieblas o nos produce temor, o nos produce amargura o tristeza. Y eso pasa, no solamente con personas que no conocemos, sino que también pueden pasar en el ámbito más cercano, incluso familiar.  Y uno dice, ¿por qué se me produce esto en mi familia o en las personas con las cuales yo me relaciono?  Son tinieblas también que nosotros vemos y que podemos experimentar. Pero hay un tercer tipo de tinieblas que son las más graves, las más difíciles de superar, y a veces con las que más nos cuesta comprender. Que es la tiniebla de darnos cuenta que nosotros no podemos trascender por nuestros propios medios, de que tenemos un inicio y un término. Y que todo lo que hacemos en la vida, todo lo que realizamos, todo lo que soñamos, puede concluir y terminar abruptamente. Puede ser algo que se termine. Y nos preguntamos, ¿y eso habrá tenido sentido? ¿Nos permitirá ir más allá?  ¿Cómo podemos trascender y llegar al mundo de lo divino para prolongar nuestra vida hacia lo eterno? Y a veces nos damos cuenta que por nuestro propio mérito, por nuestro propio esfuerzo, por nuestras propias capacidades, no somos capaces de trascender, no podemos trascender. Pues bien, el Señor hoy, con el misterio de la encarnación, con la celebración de la Navidad, se presenta como una gran luz, fulgurante, que viene a iluminar estas tinieblas que podemos experimentar en nuestra vida. En primer lugar, porque Él no llega como llegan los poderosos, no llega con una luz espectacular. Él llega haciéndose uno de nosotros, compartiendo nuestra condición humana, compartiendo la enfermedad, compartiendo la fragilidad, compartiendo todas aquellas tinieblas que nosotros podemos experimentar en nuestra vida.  Y así Él las vivió, con intensidad, como todos nosotros las vivimos. Primera forma en que Jesús se presenta como luz.  Estos dolores o estas tinieblas de nuestra condición humana nunca nos pueden aplastar como nunca aplastaron a Jesús de Nazaret. La segunda forma en que Jesús se presenta como tiniebla, como luz que supera las tinieblas, es justamente atrás de su predicación y de su palabra. Especialmente cuando nos invita a superar las tensiones entre nosotros o las relaciones a veces heridas, desde la caridad y el amor. Cuando nos dice, ama al prójimo como a ti mismo, vence aquello que te oprime, vence aquello que te hace temer, para poder efectivamente vivir en el amor. Y la tercera forma en que Jesús se presenta como luz que supera las tinieblas, lo vamos a celebrar más concretamente en la próxima Semana Santa, cuando hagamos memoria y celebremos el tránsito de Jesús por su pasión, por su muerte y su resurrección. El misterio de la Navidad que celebramos hoy resplandece

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En Catedral de Puerto Montt fue ordenado nuevo sacerdote

En Catedral de Puerto Montt fue ordenado nuevo sacerdote El pasado sábado 21 de diciembre de 2024 a las 11:00 horas, en la Iglesia Catedral de Puerto Montt, fue ordenado sacerdote el diácono Héctor Gómez Martin de la Asociación de Fieles del  Oratorio Mariano. Durante la Santa Misa el nuevo sacerdote fue acompañado por su madre, familiares, amigos, sacerdotes y religiosas. Fue llamado por el Señor en la Parroquia San José de la Mariquina y lleva 16 años de vida consagrada. Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor San Pedro Apóstol en la diócesis de San Bernardo. El 1 de junio de 2024 fue ordenado diácono por el arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos Pérez. El arzobispo de Puerto Montt, quien presidió la ceremonia dijo que “siempre es de alegría celebrar este rito porque es un regalo que Dios da al pueblo de Dios, ser presbítero no es sólo un oficio o un trabajo como otro, los ministros de Dios son un regalo del Señor porque con sus acciones van construyendo también el pueblo de Dios, siendo puentes, facilitadores, gestores de la palabra de Dios”. “Nuestra vida, que tiene muchas circunstancias y situaciones, buenas y malas, es un regalo, es un don. Nadie decidió cuando vivir o cuando nacer. Pastor es el que conduce a la comunidad, pero también  la protege y la hace crecer, es quien sabe servir a su pueblo, que se entrega a su comunidad, que comparte con ellos. El presbítero es un servidor”, explicó monseñor Ramos. En la misma celebración, hicieron el rito de admisión como candidatos al diaconado permanente: Claudio Aníbal Bórquez Valdés y Felipe Rodrigo Rojas Antilef de la Parroquia Sagrada Familia de Hornopirén; Carlos Gregorio González Ahumada de la Parroquia Santa Teresa de Los Andes de Puerto Montt; Manuel Eduardo Uribe Muñoz de la Parroquia San Alberto Hurtado de Puerto Montt y Daniel Mena Jara de la Parroquia San José de Llanquihue. Fotografías: Parroquia San José de la Mariquina.

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Mensaje de Navidad, Arzobispo de Puerto Montt +Fernando Ramos Pérez

Mensaje de Navidad, Arzobispo de Puerto Montt +Fernando Ramos Pérez Queridos hermanos y hermanas en el Señor: Ya estamos concluyendo este año 2024 y lo hacemos con algunas celebraciones que son muy importantes para todos nosotros. La más significativa ciertamente es la celebración de Navidad y este hermoso pesebre que tenemos aquí en la Iglesia Catedral de Puerto Montt nos representa este momento tan importante del nacimiento del Niño Dios en un pesebre humilde y sencillo como el que podemos apreciar. La celebración de la Navidad es para nosotros un momento muy significativo, es uno de los misterios centrales de nuestra fe en donde ponemos la atención en el nacimiento de el Niño Dios porque Dios mismo es el que quiere hacerse uno de nosotros. https://www.youtube.com/watch?v=LwUzYcFG6Po Nace la Santísima Virgen María para hacerse un ser humano, experimentar lo que experimentamos los seres humanos y vivir lo que vivimos los seres humanos. Este año en forma particular el Papa Francisco ha querido que unamos la celebración de la Navidad con el inicio de un año santo para todo el próximo año 2025. Un año santo, un año jubilar en donde podemos tener acceso a la gracia a la misericordia del Señor que se hace presente en nuestra vida. Este año santo va a ser inaugurado por el Papa Francisco el 24 de diciembre en la Basílica de San Pedro abriendo la puerta santa para expresar cómo el pueblo de Dios puede llegar a recibir las gracias de la misericordia que el Señor nos da. Y en todas las diócesis del mundo el domingo 29 de diciembre también en nuestra diócesis de Puerto Montt se da inicio al año santo de forma particular en las iglesias locales. Nosotros nos vamos a reunir para hacer una breve procesión en la iglesia La Compañía de Jesús en el antiguo Colegio San Javier en la calle Guillermo Gallardo a las 16 horas el domingo 29 para venir en procesión y celebrar una santa misa de inicio del año santo en esta iglesia catedral. Están todos invitados y también he querido escribir esta carta pastoral para el próximo año 2025 donde se expresa más en detalle qué significa el año santo, cuáles son las iglesias jubilares en nuestra arquidiócesis y cómo nosotros podemos participar personal y comunitariamente en este año santo y ganar así la indulgencia plenaria. Queridos hermanos y hermanas estamos todos invitados a acercarnos a recibir la gracia del Señor y a vivir este año santo de una forma renovada. Que el Señor los bendiga y que tengan todos una muy feliz Navidad.

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Comunicado

Comunicado Comunicamos el sensible fallecimiento, en el día de ayer 10 de diciembre de 2024, de la Sra. Adriana del Carmen Aguirre Páez (Q.E.P.D.), madre de nuestro querido diácono permanente Sr.Francisco Quiroz Aguirre. Sus restos serán velados en la Parroquia Teresa de los Andes a partir de las 10:00 horas de hoy miércoles 11 de diciembre. La Misa de exequias se realizará el jueves 12 de diciembre a las 17:00 horas en la misma parroquia. Entregamos nuestras condolencias a su familia y amigos, y mantenemos la esperanza de que el Padre Eterno la acogerá en su Reino. Arzobispado de Puerto Montt

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Fieles honraron a la Virgen en Puerto Montt

Fieles honraron a la Virgen en Puerto Montt Fieles de diversas comunidades parroquiales de Puerto Montt peregrinaron para celebrar a la Virgen María en el día de la Inmaculada Concepción. Como es tradición cada 8 de diciembre los peregrinos llegaron desde las diferentes parroquias de la ciudad para concentrarse en el campo de oración situado a un costado de la Casa Nazareth en Puerto Montt. Al concluir el mes de María el Adviento, un tiempo litúrgico muy importante,  nos invita a poner nuestra mirada en Navidad, en el pesebre de la mano de la Virgen María. Fotografías: Parroquia El Buen Pastor

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¿Es posible la paz?

¿Es posible la paz? Muchas veces nos preguntamos si acaso es posible la paz entre los pueblos. Razones y situaciones que nos hablan más bien de lo contrario no faltan en la historia de la humanidad. En nuestros días hay vigentes conflictos armados entre Rusia y Ucrania, que amenaza con extenderse a otras naciones, y también en el siempre complejo Medio Oriente entre Israel, Irán, Hamás y Hezbolá. Los conflictos avanzan en el tiempo dejando una terrible secuela de muertes, dolor y sufrimiento, especialmente en la población civil, sin que se avizore en el tiempo un término que permita soñar con la paz. Desde una perspectiva pesimista, alguien podría sostener que la condición humana tiende al conflicto y a la violencia para resolver las controversias que aparecen en la vida. Sin embargo, no siempre es así. Hace unos 40 años atrás estuvimos a punto de entrar en un conflicto armado entre Chile y Argentina por la disputa sobre la soberanía de tres islas en la boca oriental del canal del Beagle. Todo parecía indicar que se iba a desencadenar una guerra, lo cual habría traído trágicas consecuencias en la vida de ambos pueblos. ¿Qué ocurrió para que no se llegara a esa dramática conclusión? Los historiadores han puesto de relieve diversos factores que en algún grado incidieron en la resolución pacífica del conflicto. Pero lo que nadie discute fue la importancia de la mediación papal, aceptada por Juan Pablo II, a petición de diversas personas tanto de Chile como de Argentina. Este osado y decidido compromiso del Papa permitió que el 29 de noviembre de 1984 se firmara el Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile dando una solución completa, definitiva y pacífica a la controversia que se había suscitado entre ambas naciones. A la pregunta inicial si acaso es posible la paz, podemos responder con certeza que sí es posible, en la medida que se busque el entendimiento a través del diálogo sincero y constante. De eso dan testimonio Chile y Argentina, pues supieron resolver una diferencia significativa, gracias a la mediación de la Santa Sede. Por eso mismo, ¿qué hubiera costado que los actuales presidentes de ambas naciones se hubieran encontrado en torno a esta fecha para conmemorar y celebrar la solución pacífica al mencionado conflicto o que ambos cancilleres – y no solamente uno – hubieran concurrido a Roma para conmemorar junto al Papa ese momento? El valor de la paz debería primar sobre nuestras diferencias.   + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt

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Voluntarias de la Cruz Roja se reunen en Catedral de Puerto Montt

Voluntarias de la Cruz Roja se reunen en Catedral de Puerto Montt Voluntarias de la Cruz Roja chilena de diversas ciudades del país participaron de la Misa celebrada por el Arzobispo de Puerto Montt monseñor Fernando Ramos en la Catedral de Puerto Montt. El arzobispo les dio la bienvenida y expresó que “nuestra vida esta llena de cosas positivas y negativas que es su conjunto nos muestra que la vida es un regalo. La tendencia del ser humano es no enfrentar cara a cara loque nos duele. Es importante saber enfrentar el dolor o que nos ayuden a enfrentar el dolor. El dolor cuando uno lo vive con otros es un dolor que se puede compartir y sobrellevar”. “Todas ustedes estan unidas por el mismo servicio que prestan en distintos hospitales de estar junto al que sufre, con todo tipo de dolores. Quisas el dolor no se resuelva pero la persona que lo sufre agradecerá siempre que se le acompañe”, expresó el Arzobispo de Puerto Montt

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¿Qué lecciones puede aprender la Iglesia del TPA entre Argentina y Chile?

¿Qué lecciones puede aprender la Iglesia del TPA entre Argentina y Chile? A 40 años de la firma del acuerdo que brindó solución definitiva a la disputa por el canal Beagle, conversamos con los obispos Alberto Bochatey, presidente de la Comisión de Fe y Cultura de la Conferencia Episcopal Argentina, y Fernando Ramos, arzobispo de Puerto Montt, Chile. En la entrevista, reflexionan sobre la importancia de esta convención, sus frutos y subrayan la necesidad de replicar modelos de concordia para resolver los conflictos armados en curso. “Este acuerdo es un ejemplo tangible de lo que el Papa Francisco promueve en sus llamados a la paz: un proceso de reconciliación que se construye a través del diálogo valiente y el compromiso de todos”. Así valora Monseñor Enrique Bochatey, presidente de la Comisión de Fe y Cultura de la Conferencia Episcopal Argentina, la relevancia del Tratado de Paz y Amistad (TPA) entre Argentina y Chile, suscripto en el Vaticano el 29 de noviembre de 1984. En diálogo con Radio Vaticana, considera que el Santo Padre “es un ejemplo increíble de lo que significa ser un líder de paz”. Y acota que no solo se dedica a hablar sobre este tema, sino que actúa para favorecerla, con gestos hacia Ucrania, gaza y otros lugares de conflicto. Según el prelado, la Iglesia tiene una responsabilidad moral, humana y social de crear puentes entre naciones, algo que es parte integral de la misión evangelizadora.Entrevista al presidente de la Comisión de Fe y Cultura de la Conferencia Episcopal Argentina, Monseñor Alberto Bochatey Ciertamente, la Santa Sede no solo es relevante a nivel de Estado, sino también desde el punto de vista pastoral. “La diplomacia vaticana -subraya- no es solo política, sino un camino de diálogo y encuentro que busca la salvación de los pueblos”. Ello se ve reflejado en las acciones del Sucesor de Pedro y en la cooperación constante entre las Iglesias de Argentina y Chile que se han involucrado en la celebración de este aniversario con actividades conjuntas y con un mensaje común de paz. Bochatey, quien se desempeñó como Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina por el período 2021-2024, se refiere al desafío de las nuevas generaciones en la construcción de la paz. Aunque rechacen la guerra, sostiene que están inmersas en una cultura de desinformación y de violencia, sobre todo en las redes sociales. El fenómeno de la superficialidad y la falta de compromiso comunitario son retos que deben ser superados para que los jóvenes puedan contribuir activamente en esta causa. Diálogo valiente, una clave para la paz duradera Por su parte, Monseñor Fernando Ramos, arzobispo de Puerto Montt, Chile, evidencia que si bien las controversias entre naciones pueden parecer insuperables, siempre se pueden resolver a través del diálogo, la disposición de las partes y el compromiso de encontrar soluciones. Para el Pastor, el concepto de “diálogo valiente”, frecuentemente citado por el Papa Francisco, implica no solo expresar las posiciones con claridad, sino además poner el bien común por encima de los intereses particulares. En situaciones de conflicto, el diálogo valiente es esencial para construir confianza y avanzar hacia acuerdos que prioricen la paz, la fraternidad y la prosperidad de todos los pueblos implicados. En el caso de América Latina, el arzobispo evalúa que es conveniente un diálogo desideologizado, libre de prejuicios y enfocado en los problemas reales, como la pobreza, la migración y la consolidación de democracias más robustas. Tanto Bochatey como Ramos plantean que el aniversario del TPA es una ocasión para reflexionar sobre la capacidad de las naciones de resolver sus divergencias de modo pacífico. El TPA sigue siendo un ejemplo de esperanza, mostrando que aunque el camino hacia la concordia puede ser difícil, siempre es posible alcanzarla a través del entendimiento mutuo y el respeto. Fuente: Vaticanistas NewsCiudad del Vaticano, 27-11-2024

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