Te Deum: Arzobispo de Puerto Montt llama a recuperar el sentido de comunidad y a construir un futuro compartido

En la Catedral de Puerto Montt se celebró el tradicional Tedeum de Fiestas Patrias, con la participación de autoridades civiles y militares, representantes de organizaciones sociales y miembros de la comunidad. En su homilía, el arzobispo invitó a mirar la historia de Chile y sus desafíos actuales desde la necesidad de fortalecer el sentido de pertenencia, el bien común y el compromiso con las nuevas generaciones. Con un llamado a recuperar el sentido de comunidad y a renovar el compromiso con la construcción de un futuro compartido, se celebró en la Catedral de Puerto Montt el tradicional Tedeum Ecuménico de Fiestas Patrias, instancia de acción de gracias por Chile que reunió a autoridades civiles y militares, representantes de organizaciones y miembros de la comunidad. En su homilía, Monseñor Fernando Ramos, Arzobispo de Puerto Montt, invitó a mirar la historia nacional desde la memoria colectiva, destacando que las celebraciones del 18 de septiembre permiten reencontrarse con aquellos acontecimientos, valores y sueños que han contribuido a forjar la identidad del país. “Las celebraciones en torno al 18 de septiembre son para el pueblo de Chile un momento celebrativo y festivo que nos permite reencontrarnos con nuestros recuerdos colectivos y con todo aquello que define nuestra identidad”, señaló. Desde esa perspectiva, Monseñor Fernando Ramos recordó el espíritu de quienes participaron en el proceso de independencia y en la construcción de la República. Destacó que, pese a las dificultades, la falta de recursos y la incertidumbre propia de una nación que comenzaba a dar sus primeros pasos, los padres de la Patria asumieron la responsabilidad de construir un país independiente, orientado hacia la paz, la justicia y la prosperidad. Para el arzobispo, aquella experiencia histórica plantea una pregunta vigente para el Chile actual: cómo enfrentar los desafíos del presente sin perder de vista que la construcción de una nación requiere un proyecto que trascienda los intereses individuales. En ese sentido, durante su reflexión abordó algunos de los principales desafíos que enfrenta la sociedad chilena, entre ellos la seguridad, la violencia, el crimen organizado y el narcotráfico; los efectos sociales de los procesos migratorios; el desempleo y las dificultades económicas que afectan las expectativas de las nuevas generaciones. Sin embargo, puso especial énfasis en una transformación cultural que, a su juicio, requiere una reflexión profunda: el creciente predominio del individuo por sobre la dimensión comunitaria. “El yo emerge sobre el nosotros, el individuo se impone a lo comunitario”, planteó Monseñor Fernando Ramos, advirtiendo que esta tendencia puede traducirse en un debilitamiento del sentido de pertenencia, una mayor fragmentación social y dificultades para construir proyectos compartidos como sociedad. Uno de los fenómenos que vinculó con esta transformación cultural fue la fuerte disminución de la natalidad en Chile. El arzobispo recordó que la tasa global de fecundidad ha descendido a niveles históricamente bajos y señaló que existen múltiples factores que ayudan a explicar esta realidad, entre ellos las dificultades económicas, el costo de vida, las condiciones laborales y la postergación de los proyectos familiares. Más allá de estas causas, Monseñor Fernando Ramos invitó a preguntarse qué revela este fenómeno respecto de la manera en que la sociedad está comprendiendo actualmente la familia, los vínculos y el futuro. En su reflexión, sostuvo que cuando las decisiones personales pasan a ocupar el centro de la vida social, puede comenzar a diluirse el sentido de pertenencia a una comunidad. Esto puede favorecer la aparición de grupos cada vez más fragmentados, unidos por intereses particulares, pero con menores espacios de encuentro con el resto de la sociedad. “Los sueños compartidos dejan espacio a sueños individuales, que no son los sueños de todos”, expresó. Frente a este escenario, el arzobispo puso especial atención en las nuevas generaciones y en la responsabilidad que corresponde a los adultos. La pregunta, señaló, no es solamente cómo transmitir determinados conocimientos o valores, sino cómo lograr que los jóvenes se sientan parte de una nación, de su historia y de un proyecto común. Para desarrollar esta idea, recurrió al pensamiento de Aristóteles y a sus conceptos de logos, ethos y pathos, destacando que la transmisión de convicciones requiere no solo argumentos, sino también credibilidad y la capacidad de movilizar las dimensiones más profundas de las personas. Llevado a la realidad nacional, explicó que los adultos están llamados a transmitir a las nuevas generaciones, fundamentalmente a través del ejemplo, que el bien común se construye cotidianamente mediante el servicio, la responsabilidad y el compromiso con los demás. “A los adultos nos compete hoy comprometernos con las generaciones jóvenes a que se sientan partícipes de esta nación, de sus valores y sueños: para que se se sumen a la construcción de un país que busca la prosperidad, la paz y la fraternidad entre sus ciudadanos”, afirmó. De esta manera, el Tedeum de Fiestas Patrias se constituyó no solo en una acción de gracias por la historia y el presente de Chile, sino también en una invitación a asumir la construcción del futuro como una responsabilidad compartida. En el cierre de su homilía, Monseñor Fernando Ramos llamó a reconocer aquellos valores que han permitido a Chile enfrentar sus dificultades a lo largo de su historia y a renovarlos en el presente, poniendo en el centro la dignidad de las personas, la fraternidad, la paz, la justicia y la búsqueda del bien común. Ver aquí Homilía Te Deum 2026 Arzobispo Fernando Ramos
Arzobispado de Puerto Montt invita a participar del Te Deum Ecuménico por los 216 años de la Independencia de Chile

La celebración se realizará el viernes 18 de septiembre, a las 10:30 horas, en el Templo Catedral de Puerto Montt, como un espacio de acción de gracias y oración por Chile. En el marco de la conmemoración de los 216 años de la Independencia de Chile, el Arzobispado de Puerto Montt invita a toda la comunidad a participar del Te Deum Ecuménico, instancia de encuentro, oración y acción de gracias por nuestra patria. La celebración se llevará a cabo el viernes 18 de septiembre, a las 10:30 horas, en el Templo Catedral de Puerto Montt, reuniendo a la comunidad en torno a la oración por el país y sus habitantes. Esta tradicional celebración busca ser un momento para agradecer a Dios por Chile, pedir por sus autoridades y habitantes, y renovar el compromiso de construir una sociedad fundada en el respeto, la fraternidad, la solidaridad y el bien común. La invitación es extendida por el arzobispo de Puerto Montt, monseñor Fernando Ramos Pérez, quien anima a toda la comunidad a participar de este significativo momento de encuentro y oración en el marco de las celebraciones patrias.
Celebración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

En el marco de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, la comunidad de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Puerto Varas se reunió para ofrecer una emotiva ofrenda que incluyó banderas, comidas típicas y, sobre todo, el amor y respeto hacia quienes comparten esta experiencia. Este encuentro nos invita a crecer en solidaridad y fraternidad, recordándonos que todos son bienvenidos e incluidos en nuestra iglesia y comunidad. Que el Sagrado Corazón de Jesús y la Santísima Virgen María llenen a cada persona de bendiciones y fortalezcan la fe en un futuro mejor cada día. Fuente: Comunicaciones Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Puerto Varas.
Arzobispo Fernando Ramos encabezó misa en homenaje a la legión de María en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima

En una solemne liturgia celebrada a las 15:00 horas en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima de Puerto Montt, la comunidad local de la Legión de María se reunió para conmemorar un doble acontecimiento de profunda devoción: la fiesta de la Natividad de la Virgen María y el aniversario fundacional del movimiento legionario. La Eucaristía estuvo presidida por el Arzobispo de Puerto Montt, Monseñor Fernando Ramos, quien destacó la labor silenciosa y el compromiso social de este apostolado en la región. Durante su homilía, el arzobispo Ramos reflexionó sobre el valor de la humildad a la luz de la figura mariana: “Nosotros tendemos a valorar a las personas importantes, pero la figura de María era muy sencilla; era joven, no tenía poder político o económico y, sin embargo, a través de ella Dios hizo grandes cosas. Dios opera grandes cosas a través de las personas más sensibles y sencillas, y a todos nos permite darnos cuenta de que podemos ser instrumentos de grandes cosas del Señor”. Asimismo, el arzobispo tuvo palabras de especial reconocimiento para las acciones de voluntariado que los integrantes del movimiento llevan a cabo de manera constante, en particular la asistencia y acompañamiento espiritual a los enfermos en recintos hospitalarios. “La Legión de María hace cosas muy significativas con el prójimo, como con los enfermos del hospital, lo cual es una cosa enorme. El Señor les pide a ustedes ese compromiso, esa labor que puede parecer pequeña, pero que para las personas que necesitan compañía en los momentos difíciles es algo muy grande. En lo cotidiano es donde se juega la vida y ahí todos podemos hacer nuestra contribución”, enfatizó Monseñor Ramos. A lo largo de su historia, los legionarios han destacado por su presencia en los espacios más complejos: desde el acompañamiento a personas privadas de libertad y el apoyo a enfermos en sus hogares o centros de salud, hasta la contención emocional de personas en soledad, llevando siempre un mensaje de esperanza. Hoy en día, la Legión de María es una de las organizaciones laicas más grandes de la Iglesia Católica, con millones de miembros en casi todos los países del mundo, quienes continúan demostrando en lo cotidiano que los pequeños gestos de fraternidad generan transformaciones profundas en la sociedad.
Opinión Arzobispo de Puerto Montt: Convivir

Todos hemos experimentado una o varias veces el vértigo de la aventura de la vida. Siempre se nos abren posibilidades para el futuro y a veces nos sentimos fascinados por sueños maravillosos y novedosos o angustiados por presagios oscuros y borrascosos. La vida se nos presenta siempre como un misterio al que hay que desentrañar su verdad. Pero esta aventura se nos complica cuando experimentamos que la vida la vivimos con otros, con los que compartimos, luchamos, soñamos, construimos, competimos o disputamos. Vivimos en una eterna contradicción: necesitamos vivir con otros, pues de lo contrario viviríamos en una permanente soledad que nos destruiría a todos, pero cuando vivimos con otros, a veces afloran las tensiones que pueden generar división, agresión o incluso violencia entre nosotros. El momento presente nos ofrece varios ejemplos de esto. ¿Cómo podemos, entonces, encauzar nuestra convivencia? ¿cómo podemos encontrar el justo y satisfactorio modo de articular el vivir unos con otros? Actualmente nos enteramos con mucha mayor rapidez de grupos organizados que fundan sus acciones en el engaño y la falta de probidad para obtener enriquecimiento ilícito o una situación de mayor ventaja en el manejo del poder para beneficiarse impropiamente. O sabemos del desprecio de mucha gente a los modos de convivencia pacífica de unos con otros. ¿Es posible crear un modo de convivencia que nos permita buscar efectivamente el bien común por medios legítimos? Ante esta encrucijada, las comunidades y las sociedades han intentado abrirse paso por dos caminos que pueden ser complementarios. El primero, el más usado, busca organizar la sociedad a través de una normativa clara y rigurosa, y con la creación de instituciones que fiscalicen y controlen la convivencia. Es evidente que un grupo humano siempre tendrá que ponerse de acuerdo en cómo organizarse y en cómo se diferencian las responsabilidades. Pero conforme surgen rupturas más o menos graves en la convivencia, las leyes y normativas se van abultando y complejizando, lo cual nunca garantiza que todos los ciudadanos respeten estas normas y formas de convivencia: “hecha la ley, hecha la trampa”, dice el refrán popular. El segundo camino es más arduo; sigue la huella antropológica. Se refiere a cómo las comunidades y sociedades logran educar a las nuevas generaciones traspasándoles el conjunto de valores, virtudes, sueños y esperanzas sobre las que se han construido. Es la expansión del ethos cultural en quienes se integran a la comunidad. Este camino, en el fondo, asume el desafío de la formación de las personas. Es justamente la pregunta que nos podemos hacer en circunstancias que comenzamos a celebrar el mes de la patria. ¿Qué convivencia queremos tener y qué patria queremos construir? + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt
Con gran convocatoria de jóvenes se realizó la Jornada Vocacional 2026: “Dios tiene un sueño para ti”

El pasado viernes 4 de septiembre en las dependencias del Colegio Inmaculada Concepción de Puerto Montt se realizó la Jornada Vocacional 2026, bajo el lema “Dios tiene un sueño para ti: Descubriendo mi lugar en el mundo”. Organizada por la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Puerto Montt y el Colegio Inmaculada Concepción de Puerto Montt la actividad congregó a numerosos estudiantes de colegios católicos locales con el propósito de ofrecerles un espacio de escucha, discernimiento y fraternidad. La jornada comenzó a las 09:00 horas con una cálida bienvenida, un desayuno compartido y las palabras del Arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos quien los animó a disfrutar una de las mejores etapas de la vida, marcando el inicio de un programa diseñado para acompañar las inquietudes de los jóvenes: Exposición central: Pablo Concha lideró la presentación “¿A qué estoy llamado?”, invitando a los estudiantes a cuestionarse sobre su propósito y su vocación en la sociedad actual. Foro y reflexión: Dirigido por el P. Mariano Fuentealba y la Hna. Rebeca Yáñez, quienes compartieron sus testimonios de vida y respondieron a las inquietudes de los asistentes. Muestra de Carismas: Los participantes recorrieron un espacio interactivo de stands, donde interactuaron con representantes del Diaconado, la Familia, la Vida Consagrada y el Sacerdocio. Momento de Envío: La actividad culminó cerca del mediodía con un espacio de oración y bendición, impulsando a los jóvenes a llevar lo vivido a sus comunidades y a guiarse por los pilares del encuentro: escucha, descubre, acompaña, sirve y ama.
Nuevo ministro acólito fue instituido en la Catedral Metropolitana de Puerto Montt

En una emotiva celebración eucarística realizada este domingo 30 de agosto en la Catedral Metropolitana de Puerto Montt, Manuel Uribe Muñoz fue instituido como ministro acólito, en el marco de su proceso de formación hacia el diaconado permanente en la Iglesia de Puerto Montt. La Santa Misa fue presidida por el arzobispo de Puerto Montt, +Fernando Ramos Pérez, quien durante su homilía destacó que el camino de fe implica aprender a vivir las distintas circunstancias de la existencia, incluso aquellas marcadas por el dolor y el sufrimiento, unidos a Jesucristo. Reflexionando sobre las lecturas de la jornada, el arzobispo recordó la experiencia de personajes bíblicos como Job y el profeta Jeremías, quienes, pese a su fidelidad a Dios, debieron atravesar momentos de profundo sufrimiento. En este sentido, señaló que la fe cristiana no enseña que quien se porta bien estará necesariamente libre de dificultades, sino que Dios se hace cercano al ser humano en medio de sus dolores y esperanzas. Un camino de servicio En el contexto de esta reflexión, monseñor Ramos se refirió especialmente a la institución de Manuel Uribe como ministro acólito, destacando que se trata de un momento importante dentro de su camino vocacional hacia el diaconado permanente. “Ahora también, en un momento más, nuestro hermano Manuel va a ser instituido ministro acólito, en la última etapa antes del diaconado”, expresó el arzobispo durante la homilía. Manuel estuvo acompañado en esta celebración por otros hermanos que también se encuentran en proceso de preparación para el diaconado permanente en la Arquidiócesis, además de familiares y miembros de la comunidad eclesial. El arzobispo destacó que este proceso representa una oportunidad para que nuevos servidores se incorporen con generosidad a la vida de la Iglesia. “Ser diácono significa ser servidor”, afirmó, subrayando particularmente el servicio en el altar y en la liturgia. La institución del ministerio de acólito constituye así un paso relevante en el itinerario de formación de Manuel Uribe, quien continúa avanzando hacia el diaconado permanente, poniendo sus dones y su vida al servicio de Dios y de la comunidad. Desde el Arzobispado de Puerto Montt se invitó a toda la comunidad a acompañar con la oración a Manuel Uribe en esta nueva etapa de su camino vocacional, así como a quienes se encuentran actualmente en formación hacia el diaconado permanente.
Opinión Arzobispo de Puerto Montt: Clara de Asís

Muchas veces nos toca conocer personas que irradian una luz propia, pero a veces no la advertimos porque han vivido siempre en cierta forma absorbidas por la luz o la genialidad de otras personas. Algo así ocurre con las estrellas del firmamento que no las vemos de día, cuando el sol brilla con todo su esplendor, pero no más llega la noche y el cielo pareciera vestirse de miles de estrellas luminosas; no es que con la noche hayan llegado las estrellas, es que simplemente con la enorme luz del sol no las veíamos. Así ocurre en algún grado con Clara de Asís, una mujer extraordinaria de la Edad Media, que supo rebelarse en contra de los moldes que intentaban regir su vida, pero que vivió al alero de san Francisco de Asís, el gran santo italiano. Nace en Asís en 1193 en el seno de una familia aristocrática de la ciudad; la casa paterna se encontraba a pocos metros de la magnífica iglesia románica de san Rufino. A la edad de 12 años, sus padres pretenden comprometerla en matrimonio con un caballero noble. Ella se niega con decisión; ya su corazón miraba a una vida dedicada a Dios. A los 18 años, después de escuchar una homilía de san Francisco en el domingo de Ramos, decide consagrarse al Señor. En la madrugada del día siguiente, se escapa a la capilla de la Porciúncula, donde Francisco con sus discípulos están viviendo; allí hace sus votos de pobreza, obediencia y castidad ante Francisco. Después se traslada a un monasterio de benedictinas y a fines de 1211 Clara, otras amigas y su hermana Inés se instalan en el monasterio de san Damián, dando así inicio a la fundación de las religiosas clarisas. Siendo rica, se hizo pobre; teniendo todo lo que una joven de esos años podría soñar, lo abandona por un bien superior invisible; cuando las circunstancias de la vida le aconsejaban quedarse callada para obtener algún beneficio, ella prefirió hablar y expresar sus motivaciones interiores que chocaban con las imposiciones de sus padres. Al poco tiempo de iniciar la vida conventual con otras mujeres, recibieron del Papa el “privilegio de pobreza”, es decir, vivir sin poseer nada y así lo hicieron con alegría y entre enormes privaciones. Clara murió el 11 de agosto de 1253; dos días antes, el papa Inocencio IV, que residía en Asís, aprueba la regla de vida de las clarisas, siendo la primera redactada por una mujer; después él mismo preside su funeral. Dos años después, el papa Alejandro IV la canoniza como santa. Hasta el día de hoy, la claridad de su luz ilumina a generaciones de mujeres que han roto prejuicios y mandatos de otros para encontrar la alegría de la vida escondida en Dios. + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt
Comunicadores participaron en capacitación “Puentes de Fe: Comunicación y Comunidad en la Iglesia”

La jornada, realizada en modalidad online, fue organizada en conjunto por la Universidad Católica de la Santísima Concepción y el Arzobispado de Puerto Montt, con la participación de comunicadores y agentes pastorales del Arzobispado de Puerto Montt. La capacitación “Puentes de Fe: Comunicación y Comunidad en la Iglesia”, instancia orientada a fortalecer las herramientas de comunicación al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia. En la actividad que se realizó el miércoles 19 de agosto se abordaron distintos contenidos vinculados a los desafíos actuales de la comunicación en la Iglesia. Uno de ellos fue el derecho de imagen en las actividades pastorales, temática que permitió reflexionar sobre la importancia de comunicar respetando los derechos de las personas y considerando las responsabilidades que implica el uso de fotografías y otros registros audiovisuales. La jornada también contempló una exposición sobre creación de contenidos para medios digitales y redes sociales, entregando herramientas para fortalecer la presencia de la Iglesia en los distintos espacios de comunicación digital. Uno de los momentos más prácticos fue el taller de creación de contenidos digitales con celular, donde los participantes pudieron conocer recomendaciones y herramientas para producir material comunicacional de manera sencilla y efectiva. La capacitación contó con la participación de especialistas de las distintas áreas organizadoras, quienes compartieron conocimientos y experiencias con los asistentes, favoreciendo un espacio de aprendizaje y diálogo en torno a los nuevos desafíos que enfrenta la comunicación de la Iglesia. La instancia permitió también reforzar la importancia de contar con comunicadores y agentes pastorales preparados para transmitir el mensaje de la Iglesia de manera clara, cercana y responsable, aprovechando las posibilidades que ofrecen las nuevas plataformas digitales. Desde el Arzobispado de Puerto Montt se valoró especialmente esta iniciativa de formación, que contribuye a fortalecer las capacidades de quienes tienen la tarea de comunicar la vida de las comunidades y acercar el mensaje del Evangelio a las personas a través de los distintos medios y plataformas. La experiencia dejó como principal desafío continuar generando espacios de formación y colaboración que permitan construir “puentes de fe” a través de una comunicación al servicio de la comunidad, la evangelización y el encuentro con las personas.
Catedral de Puerto Montt conmemoró el Día de la Solidaridad con llamado a vivir la fe al servicio de los demás

Con una celebración eucarística en la Catedral de Puerto Montt, la comunidad conmemoró el Día de la Solidaridad, recordando el testimonio de San Alberto Hurtado y su compromiso con las personas más vulnerables de la sociedad. La Eucaristía fue presidida por el vicario general del Arzobispado de Puerto Montt y párroco de la Catedral, padre Daniel Acuña, quien invitó a la comunidad a mirar la vida de San Alberto Hurtado como un ejemplo de una fe que se transforma en servicio y compromiso con los demás. Durante su reflexión, el sacerdote destacó que el camino de santidad de San Alberto Hurtado estuvo marcado por dificultades, pero también por la certeza de haber respondido a un llamado de Dios. “Alberto Hurtado pasó tantas dificultades. La fe y la certeza de responder a una llamada se alimentan con el tiempo. Él no nació santo; se hizo santo. Dios lo fue santificando”, señaló el padre Daniel Acuña. El vicario general también destacó la importancia que tuvo en la vida del santo su formación y compromiso con la Doctrina Social de la Iglesia, que lo llevó a mirar las necesidades de las personas y a comprometerse concretamente con la construcción de una sociedad más justa y fraterna. En este sentido, la celebración del Día de la Solidaridad fue una oportunidad para recordar que la solidaridad cristiana no se limita a una ayuda ocasional, sino que implica reconocer la dignidad de cada persona y hacerse responsable de las necesidades de quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad. La figura de San Alberto Hurtado continúa siendo un referente para la Iglesia en Chile, particularmente por su capacidad de unir la fe con la acción concreta. Su pregunta “¿Qué haría Cristo en mi lugar?” sigue siendo una invitación vigente para todos los cristianos a preguntarse cómo pueden poner su fe al servicio de los demás.