Arzobispado de Puerto Montt

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Columna Opinión Arzobispo de Puerto Montt: Conclave

Columna Opinión Arzobispo de Puerto Montt: Conclave El Arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos nos ofrece una columna de opinión publicada el pasado domingo  4 de abril en el Diario El Llanquihue. Cónclave   Al despertarnos el lunes 21 de abril recién pasado, nos encontramos con la inesperada noticia del fallecimiento del Papa Francisco. Unas pocas horas antes habíamos visto las imágenes en las que el Papa entregaba la bendición urbi et orbi, desde el balcón de la Basílica de San Pedro, con una voz que apenas era un susurro. Los días siguientes fueron de intensas actividades que culminaron con el multitudinario funeral el sábado 26 de abril, al que concurrieron numerosas delegaciones provenientes de muchos países, así como una gran multitud de fieles, quienes con gran cariño rindieron un último homenaje al primer Papa latinoamericano. Una semana y media después del funeral, el próximo miércoles 7 de mayo, se iniciará el esperado cónclave en el que 133 cardenales electores tendrán que elegir al nuevo Papa una vez que alguien obtenga al menos 2/3 de los votos. Todo esto ha generado una enorme expectativa sobre qué es un cónclave y quién será elegido. En estos días, en prácticamente todos los periódicos y medios de comunicación del mundo, aparecen análisis, especulaciones y proyecciones de todo tipo en referencia a quién será el nuevo Papa. La mayoría de estas elucubraciones se basan en supuestas pugnas de poder, aspiraciones ambiciosas de algunos, divisiones irreconciliables en el seno de la Iglesia; en definitiva, se basan en criterios mundanos que no tienen nada que ver con lo que significa la elección del sucesor de Pedro. Incluso la película Cónclave, una ficción plagada de lugares comunes y visiones superficiales sobre la elección de un Papa, que ha comenzado a exhibirse recientemente en cines y en plataformas de streaming, ha obtenido un inesperado éxito de taquilla, demostrando así el gran interés que hay en la opinión pública sobre este acontecimiento que se aproxima. La elección de un Papa en un cónclave no es el triunfo de una alianza en contra de un grupo opositor; no es la búsqueda del “jefe” de la Iglesia o del “gerente general”; no consiste en la entronización de algo parecido a un emperador o un rey. Desde el punto de vista de la fe, se trata de la búsqueda de un pastor que sepa escuchar y conducir al pueblo de Dios, que sepa acoger los gritos y sueños de los hombres y mujeres de hoy para iluminarlos con sabiduría e inteligencia desde el evangelio de Jesucristo. Se trata de alguien que, obedeciendo a lo solicitado por Jesús, sea el fundamento de la unidad de la Iglesia y confirme en la fe a sus hermanos y hermanas, de manera que sea el mismo pescador de hombres que fue san Pedro hace 2000 años atrás.      + Fernando Ramos Pérez Arzobispo de Puerto Montt

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Capacitación a profesores de religión

Capacitación a profesores de religión La Vicaría de Educación del Arzobispado de Puerto Montt en em marco de la permanente preocupación por actualizar a los docentes de religión de la Arquidiócesis realizará el próximo sábado 17 de mayo 2025 la presentación: “Los principales desafíos del profesor de religión”. La actividad se llevará a cabo en el Colegio Inmaculada Concepción de Puerto varas desde las 9:00 a las 12:30 horas y estará a cargo del profesor de religión Ronald Bown, quien además es editor y coautor del libro “Educar para la vida, experiencias en la enseñanza de Religión”.

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Carabineros celebra misa en Catedral de Puerto Montt en su aniversario n° 98

Carabineros celebra misa en Catedral de Puerto Montt en su aniversario n° 98 La Misa fue celebrada en la Catedral de Puerto Montt por el arzobispo de la diócesis, Fernando Ramos y asistieron autoridades regionales, representantes de las fueras Armadas y de Orden y comunidad. El arzobispo explicó que en este día, segundo domingo de Pascua, tenemos la alegría de poner nuestra  atención en la resurrección del Señor, de cómo esta resurrección se transformó en algo extremadamente significativo para aquellos que eran sus discípulos.   “No fue fácil para los primeros apóstoles que habían acompañado a Jesús, en  lo que hoy conocemos como Tierra Santa, la zona de Galilea, en su predicación, en su ministerio público, habían visto los milagros que había realizado, habían escuchado sus palabras, se habían fascinado con lo que representaba Jesús y por eso se habían transformado en discípulos, lo habían seguido en distintas localidades y después lo acompañaron en un  largo viaje a la ciudad de Jerusalén, que quedaba más al sur, y acompañándolo en ese viaje, fueron haciendo un aprendizaje de lo que significaba seguir al Señor. Y en ese contexto, él tres veces anunció que iba yendo a Jerusalén, que allí iba a ser tomado preso, iba a ser juzgado injustamente, iba a ser maltratado y que iba a morir. Pero el tercer día iba a resucitar. Los primeros discípulos no entendían bien esto de resucitar, porque la evidencia humana  nos indica que todas las personas que mueren, no las volvemos a ver, fallecen, las sepultamos, hacemos duelo, lamentamos su ausencia, pero no tenemos contacto físico o visual o auditivo con las personas que fallecen. Lo que anunció Jesús, así ocurrió, subió a Jerusalén, fue tomado preso, fue condenado y procesado injustamente, calumniado, fue maltratado, fue crucificado, murió en la cruz,  y eso lo vieron toda la gente de Jerusalén y lo vio también sus discípulos. Sin embargo, al tercer día se encontraron con Él vivo, y eso les produjo un gran desconcierto y una gran pregunta, y el texto que acabamos de escuchar ahora, el Evangelio de Juan, relata  justamente ese momento del primer día de la resurrección del Señor, y en la tarde Él se aparece en medio de sus discípulos, estaban casi todos los discípulos, faltaba uno, Tomás, y Jesús se aparece, les da el don de la paz, les anuncia el don de la paz,  y les dice, miren, vean los signos de mi crucifixión, mis manos están cortadas por los gestos o los signos de los clavos, mi costado aún abierto, donde fue enterrada la lanza del soldado romano, y sopló sobre ellos entregándoles el Espíritu Santo. Ocho días después, como dice el texto, ocurrió lo mismo, pero allí estaba Tomás, y entre los dos episodios, los otros discípulos habían encontrado con Él, habían dicho, hemos visto al Señor, hemos tenido un contacto visual con Él, y Tomás dijo, mientras yo no vea los signos de los clavos, mientras yo no coloque mi mano en su costado, yo no creeré que eso es verdad. Siendo un poco el prototipo de la actitud escéptica que en general todos los seres humanos tenemos, que nos cuesta creer algo que no hemos visto, Tomás nos representa en eso, y le dijeron, mira, ven con nosotros, y vas a ver. Efectivamente, después se reúnen con Él, aparece Jesús nuevamente, y llama a Tomás, le dice, mira, mira los signos de los clavos en mi mano, coloca tu mano en mi costado, donde está la herida de la lanza, y no seas no creyente, no seas incrédulo, sino que transfórmate en creyente. ¿Por qué? Pues como lo dice al final, porque transformándose en creyente, que Jesús ha resucitado, a uno se le abre un mundo, un mundo de esperanza, un mundo de que la vida tiene sentido, un mundo en el cual la vida no acaba con la muerte. Todo pareciera indicarnos que después de la muerte no hay nada. Todo pareciera indicarnos que vamos caminando hacia un muro al final de nuestra existencia con el cual vamos a chocar y se nos va a caer encima, pero la resurrección de Cristo nos amplía ese horizonte y nos muestra que la muerte no es la última palabra.  Así lo vivieron los primeros discípulos, así lo vivió también Tomás, así también, con las palabras que dice Jesús más adelante, lo podemos vivir nosotros, como decía el mismo Señor, porque tú has visto, has creído, bienaventurados, felices,  los que creen sin haber visto, los que creen sin haber tenido la oportunidad, los que creen basados en el testimonio de aquellos que sí vieron al Señor, como los primeros apóstoles, y que de generación en generación  se ha venido transmitiendo este mensaje para que generaciones posteriores y de lugares muy lejanos como nosotros, podamos decir sí, Señor,  acogemos tu presencia renovadora, tu presencia resucitada, porque es la que nos da el don de la paz. Siempre cuando Jesús, según los evangelios, aparece ante los discípulos, lo primero que les dice es que la paz esté con ustedes. Quisiera mencionar este aspecto porque es muy importante,  especialmente en la crisis de seguridad que estamos viviendo en nuestro país,  y unirlo con la festividad que hoy tenemos de los 98 años de Carabineros de Chile. Cuando hay inseguridad provocada por delincuencia, por violencia,  por grupos organizados que buscan hacer el mal y aprovecharse del resto de los ciudadanos, se genera incertidumbre, se genera falta de paz, falta de paz en el corazón, falta de paz en la convivencia diaria, y se va generando algo que es terrible en una sociedad, la desconfianza mutua, de no tener confianza con quien está al lado mío, y nos vamos encerrando y nos vamos aislando unos de otros.  tejido social se ve resentido con eso, y en Chile estamos viviendo eso, quizás como nunca antes, y por eso todos aquellos que luchan,  buscan y trabajan por restablecer el tejido social, desde distintas trincheras, desde distintas situaciones, están siendo constructores de paz,

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La Escuela de Líderes en el Jubileo de la Esperanza

La Escuela de Líderes en el Jubileo de la Esperanza El sábado 12 de abril se dio inicio a la Escuela de Líderes Duc in altum (¡Rema mar adentro!) para alumnos de enseñanza media de los colegios católicos, con un especial entusiasmo al estar en el Año Jubilar, que lleva por lema “Peregrinos de esperanza”. En este contexto jubilar, la línea conductora de la formación que se ofrecerá en las sesiones de este año será la que el Papa Francisco dio en la Bula “Spes non confundit”, “La esperanza que no defrauda”, con la que define lo que está siendo este año de Jubileo en que la virtud de la esperanza cristiana es el foco y fuente de la celebración jubilar. Muy temprano comenzaron a llegar las delegaciones de alumnos de los colegios al colegio sede, que esta vez fue el Colegio Inmaculada Concepción de Puerto Varas. Tuvimos la alegría de que este año participará una delegación del Colegio Santo Tomás, de Puerto Montt. Ocho colegios asistieron a este primer encuentro y dos más se sumarán en el próximo. Más de 170 alumnos participaron con gran entusiasmo y alegría en el programa preparado por el departamento de pastoral del colegio sede. Como objetivo de esta primera sesión fue el dialogar sobre cómo la esperanza puede impulsar cambios positivos en la sociedad, es decir cómo pueden los jóvenes ser agentes de esperanza en sus comunidades. Para ello se expusieron ejemplos de personas y movimientos que han transformado el mundo a través de la esperanza, como es el caso del joven beato Carlos Acutis. A través de distintas actividades los alumnos compartieron sus experiencias personales y comunitarias en que la esperanza es el motor de sus acciones sociales y solidarias. Finalmente idearon planes de acciones que respondan a la pregunta: “¿Cómo podemos ser luz de esperanza en nuestros colegios?”. El Vicario para la Educación aprovechó la oportunidad para dialogar con los encargados de pastoral que acompañaron a los alumnos para compartir lo que fue la apertura del año escolar con la actividad realizada el 25 de marzo con la peregrinación hacia el Monasterio de las Carmelitas Descalzas en Puerto Montt. Dicha actividad tuvo la mejor evaluación por ser distinta, de mucha alegría y gran participación (unos 250 alumnos) y novedosa, dando pistas para vivir el jubileo de modo más concreto. También se presentó el sociólogo Matías Domeyko, quien junto a la Fundación Idea Pais estarán a cargo de la sesión del mes de junio en que harán un aporte desde el trabajo que realizan en el ámbito del liderazgo cristiano juvenil. El próximo encuentro de la Escuela de Líderes será el sábado 10 de mayo en el Colegio San Miguel de Calbuco y tendrá por tema cómo vemos la pobreza en el mundo desde la perspectiva de la esperanza.  Fuente: Vicaría para la Educación

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Comunidad de Puerto Montt se reunió en Catedral Metropolitana para despedir al Papa Francisco

Comunidad de Puerto Montt se reunió en Catedral Metropolitana para despedir al Papa Francisco Con mucho pesar y recogimiento, este lunes 21 de abril a las 12:00 horas en la Catedral de Puerto Montt se celebró una Eucaristía por el eterno descanso del Papa Francisco. La Santa Misa fue presidida por el Arzobispo, Fernando Ramos, quien expresó el pesar por la muerte del Papa. En la misma Catedral se dejó un libro de condolencias para quienes quieran expresar su sentir por el fallecimiento del Papa Francisco.  Homilía “Hermanos y hermanas, con pesar nos reunimos hoy al mediodía en esta Iglesia Catedral para celebrar esta misa por sufragio del alma del Papa Francisco. Al despertarnos hoy en la mañana nos hemos enterado de esta inesperada muerte del Papa.  Sabíamos que estaba muy delicado de salud, de hecho había estado hospitalizado más de un mes  por una neumonía bilateral. Se estaba recuperando, incluso ayer lo pudimos ver en la televisión que hizo la bendición Urbi et Orbi en el día que celebramos la Pascua de Resurrección del Señor. Sin embargo, en la madrugada de Italia, a las siete y media de la mañana, siete treinta y cinco, una treinta y cinco hora nuestra, el Papa falleció.  Siempre cuando fallece alguien, evidentemente, experimentamos ese momento con dolor, con pesar,  porque es una pérdida. Cuando perdemos un ser querido, deja un espacio, deja una presencia,  se hace ausente, aunque siga presente en nuestro espíritu y a través de su espíritu,  pero lo vivimos con dolor. La muerte siempre nos produce dolor. Y por eso nos reunimos con pesar hoy para hacer memoria de lo que él significa. Pero más aún, siendo un Papa, para nosotros los católicos, es una persona ciertamente, pero tiene un valor y un significado extraordinariamente grande, porque es un sucesor de San Pedro, aquel que continúa conduciendo a este pueblo de Dios que, a pesar de las vicisitudes de la historia, sigue profesando que Cristo es el Señor. Pedro fue el primero que dijo, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios bendito. Cuando Jesús le preguntó a sus discípulos quién pensaba que la gente decía acerca de Él y quiénes decían sus discípulos acerca de quién era Jesús. Y Pedro dijo la verdad más profunda acerca del Señor y después Jesús le dijo, bien Pedro, dices bien, y por eso yo te nombro ahora Piedra de la Iglesia y sobre esta piedra voy a edificar a mi Iglesia. Y las puertas del Hades no prevalecerán sobre esta Iglesia que fundaba el Señor. Esta es la persona que nosotros queremos despedir. Por una parte, Jorge Bergoglio, que nació en Argentina, en Buenos Aires, el 17 de diciembre del año 1936  y que fallece hoy con 88 años de edad, 21 de abril del año 25.  Y que en este largo recorrido que hizo podemos distinguir algunas notas características de él.  Primero, entró a la compañía de Jesús como respuesta a un llamado que el Señor le hizo. Cuando uno se consagra al Señor como sacerdote, como religioso o religiosa,  es siempre una respuesta al Señor, a un llamado primero. Y él sintió ese llamado cuando era joven, cuando era químico,  cuando había participado en distintas actividades, grupos,  y sintió que su vida tenía sentido sólo en la medida que se consagraba al Señor. Y así lo hizo. Entró a la compañía de Jesús, incluso una parte de su formación la hizo acá en Chile, en la zona central.  Después tuvo distintas responsabilidades al interior de la compañía de Jesús,  pero en el año 1992 fue nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires. Después, en el año 1998, fue nombrado arzobispo de Buenos Aires. Y así perduró por largos años hasta que en el año 2013 fue nombrado Papa,  elegido Papa el 13 de marzo. Yo recuerdo que en Santiago, era rector del Seminario de Santiago, y pusimos una pantalla grande cuando se supo que había fumata blanca, como dicen los italianos, humo blanco, en el conclave de aquel entonces. Y aparece el cardenal respectivo anunciando el nuevo Papa  y dice que es el arzobispo de Buenos Aires. Quedamos todos sorprendidos. Nunca había sido nombrado Papa alguien tan cercano o de nuestro continente, o lejos, o fuera del Mediterráneo o del mundo europeo. (5:26) Así que fue una gran, gran noticia para todos nosotros. Su vida como Papa fue muy variada. Todos pensábamos que iba a ser un Papa más bien tranquilo, porque fue nombrado cuando tenía no pocos años. Sin embargo, hizo 47 viajes apostólicos, visitando 66 naciones. Y algunas de esas naciones que visitó,  fueron naciones que por primera vez eran visitadas por un Papa. Llegó a lugares muy pequeños, muy alejados del mundo o de la vida de la Iglesia, como por ejemplo Mongolia.  Nunca se había pensado que un Papa iba a ir a Mongolia, cuando la comunidad católica es pequeñísima. Pero ahí fue el Papa. Escribió cuatro encíclicas, cuatro encíclicas con distintos temas,  una recién publicada el año pasado. También escribió exhortaciones apostólicas, siete, y que fue abarcando con mayor profundidad estos temas que para él eran tan importantes. Desde la fe, nosotros los católicos, reconocemos en la muerte un paso, no un muro.  ¿Qué diferencia los creyentes en general, pero particularmente los cristianos, de los que no son cristianos o son agnósticos, no creyentes? Es que nosotros miramos el final de nuestra vida como un puente o un paso. El no creyente encuentra un muro, un muro infranqueable, un muro que no se puede romper, un muro que después nos aplasta.  Nosotros, en cambio, vemos un puente, un puente a otra dimensión, a otra vida, que sólo la vivimos desde la Resurrección de Cristo. Por eso es muy importante poner de relieve que el Papa falleció esta madrugada,  justo al día siguiente que celebramos la Resurrección de Cristo, al día siguiente de Pascua de Resurrección. Podemos ver que es un guiño que nos hace el Señor diciendo sí, el Papa murió, sí, ha muerto, nos

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Mensaje del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile ante el fallecimiento del Papa Francisco

Mensaje del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile ante el fallecimiento del Papa Francisco “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn 11,25). En este Lunes de Pascua, cuando la Iglesia celebra con gozo la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, el Dios de la Vida ha llamado a su presencia a nuestro querido Papa Francisco. El dolor por su partida nos conmueve profundamente, pero la esperanza que brota del Evangelio y que él proclamó tan intensamente, nos consuela y sostiene. Hoy, con el corazón lleno de gratitud, encomendamos su alma al Padre misericordioso, con la certeza de que el Buen Pastor lo ha recibido en su Reino de paz. Desde su elección en el año 2013, el Papa Francisco fue un testigo incansable del amor de Dios. Con palabras simples pero profundas, con gestos de cercanía y una vida entregada al servicio de los más pobres, nos enseñó que la misericordia no es una idea abstracta, sino el rostro concreto del Evangelio. Nos invitó a salir e ir al encuentro, a construir puentes y no muros. Su voz profética resonó en las periferias del mundo y su testimonio de sencillez, alegría y compasión permanecerá en la memoria de la Iglesia y la humanidad. A lo largo de su pontificado, el Papa Francisco nos recordó una y otra vez que la esperanza cristiana no defrauda. Hoy, en medio del dolor, queremos escuchar sus propias palabras dichas ayer, como un eco de consuelo: “esta es la esperanza más grande de nuestra vida: podemos vivir esta existencia pobre, frágil y herida, aferrados a Cristo, porque Él ha vencido a la muerte”. ¡Es la certeza que celebramos en esta Pascua luminosa! Los obispos de Chile, junto al Pueblo de Dios que peregrina en nuestra tierra -a quienes Francisco acompañó especialmente no solo con su visita, cartas e interés que volviéramos a ser una Iglesia más sinodal, profética y esperanzadora- elevamos una oración agradecida por la vida y ministerio del Papa Francisco. Damos gracias por su testimonio de fe viva, su guía firme en tiempos de cambio, y su incansable llamado a la fraternidad universal. Encomendamos su alma a la intercesión de la Virgen María, a quien tanto amó como Madre de la Iglesia. Que Ella lo acompañe al encuentro con su Hijo Resucitado. Invitamos a nuestras comunidades a unirse en oración por el eterno descanso del Papa Francisco, ofreciendo santas Misas y momentos de recogimiento durante esta semana de Pascua. Que su memoria inspire a seguir caminando con alegría, esperanza y misericordia, como él nos enseñó. COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE + René Rebolledo SalinasArzobispo de La SerenaPresidente+ Ignacio Ducasse MedinaArzobispo de AntofagastaVicepresidente+ Juan Ignacio González ErrázurizObispo de San Bernardo+ Fernando Chomali GaribArzobispo de Santiago+ Sergio Pérez de Arce Arriagada, ss.cc.Arzobispo de ConcepciónSecretario General

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Comunicado: El Papa Francisco ha partido a la casa del Padre

Comunicado: El Papa Francisco ha partido a la casa del Padre La Iglesia de Puerto Montt invita a la comunidad a unirse en oración por el eterno descanso de Su Santidad el Papa Francisco, quien ha partido a la Casa del Padre.   Nos reuniremos en una Misa por el sufragio de su alma, presidida por el Arzobispo de nuestra Arquidiócesis,  en la Catedral de Puerto Montt hoy lunes 21 de abril a las 12:00 horas.   Con profunda gratitud por su vida y servicio a la Iglesia, pediremos al Señor, en su infinita misericordia, que lo reciba en su gloria.   Arzobispado de Puerto Montt COMUNICADO N 46 21.04.2025

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Arzobispo de Puerto Montt: brilla la resurrección del Señor en medio de nosotros”

Arzobispo de Puerto Montt: brilla la resurrección del Señor en medio de nosotros” Fieles concurrieron masivamente a la Catedral de Puerto Montt  para celebrar la Pascua de Resurrección. La celebración fue presidida por el Arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos, quien dijo que lo que nos convoca esta mañana es el Día del Señor. “Todos los domingos nosotros celebramos al Señor Resucitado, pero especialmente este domingo, Domingo de Pascua y Resurrección, brilla la resurrección del Señor en medio de nosotros, porque justamente anoche en esta misma Iglesia Catedral celebramos la Vigilia Pascual en la que hemos bendecido el fuego que enciende este hermoso Cirio Pascual, que nos representa a Cristo Resucitado que con su luz ilumina las tinieblas de nuestra vida. “¿Y cómo fue la experiencia que tuvieron los primeros discípulos de encontrarse con Jesús? ¿De dónde surge esta convicción tan grande? ¿Cómo es posible que nosotros los cristianos, de todo tiempo y de todo lugar, no solamente los católicos, sino que todos los cristianos, ortodoxos, anglicanos, evangélicos, calvinistas, metodistas, todas las denominaciones cristianas, nos ponemos de acuerdo en algo fundamental, en que Cristo resucitó? Y esto surge de la experiencia que tuvieron los primeros discípulos, de la cual hemos escuchado en el Evangelio de Juan cómo, en primer lugar, fueron algunas mujeres, particularmente María Magdalena, al sepulcro, iban a honrar el sepulcro, a llorar la muerte de Jesús, y se encuentran con este hecho insólito de que la piedra que tapaba el sepulcro había sido removida y el sepulcro estaba vacío. Esta mujer corre y le va a decir a los discípulos, a Pedro y a Juan, que no estaba vacío el sepulcro y parece que se había llevado el cuerpo del Señor. La primera lectura que se hace ante el sepulcro vacío es que alguien se llevó el cuerpo. Corre Pedro y Juan, llega primero Juan al sepulcro, que era más joven, no entra pero ve que las vendas que habían recubierto el cuerpo estaban depositadas dentro del sepulcro. Llega Pedro después y él sí entra, ve las vendas y ve el santo sudario aparte, envuelto, separado de las vendas. Y en ese momento se da cuenta que algo extraordinario había ocurrido allí. Se da cuenta que lo que había anunciado Jesús se había hecho realidad. Recordaba las palabras que Jesús le había dicho, que iba a subir a Jerusalén, que allí iba a ser maltratado, que iba a morir pero al tercer día iba a resucitar. Y al ver las vendas envueltas de una parte y el santo sudario envuelto en otro, se da cuenta que la única posibilidad para que eso esté así es que Jesucristo haya resucitado. Pero no solamente fue esa experiencia, sino que después, en la tarde de ese mismo día, como lo narra el mismo Evangelio de Juan, estando los discípulos reunidos, sin saber qué significaba todo eso, Jesús se apareció en medio de ellos. Y después durante 50 días tuvieron distintos encuentros con Jesús resucitado. Eso es lo que narra el mismo Pedro, en la primera lectura tomada de los hechos de los apóstoles, en que él hace una síntesis en un discurso que hace ante una asamblea de qué ha ocurrido con Jesús, que no solamente fue alguien que pasó haciendo el bien y sanando a las personas que estaban enfermas, sino que fue llevado a la muerte en Jerusalén, fue sepultado, y ellos tienen la experiencia de haber estado con él resucitado. Dice él, hemos comido y bebido con él. Es decir, su experiencia de que Cristo ha resucitado surge de un contacto directo con él. Y eso es lo que él da testimonio. Y desde aquel entonces, desde el testimonio que dieron los primeros apóstoles al mundo entero, es que nosotros, los creyentes de muchos siglos después y en lugares muy lejos de donde ocurrieron todos estos hechos, también nos reunimos para confesar que Cristo ha resucitado. Pero esto no solamente lo hacemos para darnos cuenta de que ocurrió un hecho inaudito en la historia de la humanidad, no simplemente por una curiosidad histórica, sino que también reconocemos que en este hecho, la resurrección de Cristo, nuestra vida se ve profundamente afectada, modificada positivamente. Nuestra vida depende de la resurrección de Cristo. Porque todas las dificultades que nosotros podamos experimentar en la vida o todas las tinieblas que podamos vivir en nuestra propia existencia quedan iluminadas desde la resurrección de Cristo. Es tan importante este hecho que nuestra vida no queda no afectada por él, sino que queda modificada. Y por eso somos invitados a sentirnos profundamente renovados en nuestra esperanza, en nuestra fe y en nuestra forma de enfrentar la vida desde la resurrección de Cristo. Por eso San Pablo nos decía despojémonos de la vieja levadura para hacer una nueva masa. Es una imagen que usa San Pablo usando algo tan cotidiano como es preparar pan y que en la masa se le echa un poquito de levadura para que fermente con una nueva levadura que es la resurrección de Cristo, nuestra vida adquiere una dimensión nueva. Adquiere una dimensión nueva. No puede no ser así porque la resurrección de Cristo es algo tan importante. Cristo, que siendo el Hijo de Dios, tomó nuestra condición humana y ha vencido a la muerte, entonces nosotros también podemos vencer todo aquello que nos produce temor, nos lastima, nos hiere o nos afecta. Y podemos hacer nosotros un elenco larguísimo de todas las cosas que en nuestra vida nos amenazan. El dolor, la violencia, el temor, la angustia, las dificultades económicas, las dificultades en las relaciones de unos con otros, las rupturas familiares o el propio mal que podamos nosotros haber hecho en nuestra vida y que nos damos cuenta después con el tiempo. Tantas cosas que de repente se nos acercan en nuestra vida, las recordamos y sentimos que nos dan una sombra, que nos oscurece, que nos entristece. La resurrección de Cristo nos dice que todo eso es relativo, todo eso es superable. Incluso la muerte

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Misa y Vigilia Pascual en Catedral de Puerto Montt

Misa y Vigilia Pascual en Catedral de Puerto Montt Con la Catedral de Puerto Montt acompañada de fieles se celebró en la noche del Sábado Santo la Vigilia Pascual tras la bendición del fuego y la liturgia de la luz. Esta vigilia Pascual es la madre de todas la vigilias porque es Dios quien nos ha regalado a su hijo Jesucristo, quien ha vencido la muerte. Durante la ceremonia y en un emotivo momento se realizó el bautismo de uno de los presentes, se renovaron las promesas bautismales  y también  el arzobispo confirió el sacramento de la confirmación a  miembros de la comunidad. Homilía En su homilía para la Vigilia Pascual, el Arzobispo de Puerto Mott, Fernando Ramos dijo que “esta vigilia pascual, esta vigilia que estamos celebrando este Sábado Santo en la noche, es el momento litúrgico más importante del año. Es el momento en donde nuestra fe en Jesucristo se ve profundamente renovada por el misterio central de nuestra fe. El misterio central de nuestra fe es que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios, pasó haciendo el bien hace dos mil años y fue llevado a un juicio, a una pasión, fue torturado, fue maltratado, fue crucificado, murió en la cruz, pero resucitó. Ese es el hecho más insólito, inédito, inaudito en la historia de la humanidad. Y es el fundamento de nuestra fe. Si hay algo que caracteriza a todos los cristianos, no solamente a los católicos, a los evangélicos, a los ortodoxos, a los anglicanos, a los calvinistas, a los metodistas, a todas las confesiones cristianas del mundo entero, es que confesamos que Cristo resucitó. Por eso es un momento tan importante para nosotros. Pero este momento lo visitamos en esta Vigilia Pascual en distintos momentos dentro de la misma Vigilia. Comenzamos la Vigilia en la entrada, bendiciendo el fuego, con el cual encendimos este gran Cirio, el Cirio Pascual. Este Cirio va a presidir todas nuestras celebraciones litúrgicas en los próximos 50 días que componen lo que llamamos el Tiempo Litúrgico Pascual. Este Cirio expresa simbólicamente a Cristo resucitado, que emite una luz. Por eso entramos con el Templo oscurecido. Y esta Vigilia se hace de noche, porque en nuestra vida caminamos en tiniebla. Nuestra existencia como seres humanos muchas veces está lacerada, herida, afectada, confundida por tantas circunstancias. Todas circunstancias que nos hablan de nuestra condición humana muy frágil. Somos criaturas, no somos una divinidad, quisiéramos serlo, pero no lo somos. Y por eso necesitamos una luz en nuestro camino. Y esa luz la representa Cristo resucitado, y por eso al comenzar esta liturgia, hemos entrado en el Templo con el Cirio Pascual, y es Cristo que entra en nuestra vida, reunida en la oscuridad a veces de nuestro pecado, de nuestra inseguridad, de nuestras incertidumbres, y nos ilumina. Y después hemos repasado la historia de la salvación que nos relata la Escritura, tomando algunos textos seleccionados del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Pero los leemos desde la claridad de la resurrección de Cristo. Leemos, por ejemplo, el relato del paso por el Mar Rojo del Pueblo Israel, que para el Pueblo Israel es un hecho importantísimo, fundante de lo que es este pueblo. Pero nosotros, leyéndonos de la fe de Jesucristo, reconocemos en ese episodio que ocurrió hace más de 3.000 años atrás, reconocemos simbólicamente el paso nuestro de la muerte a la vida, del pecado a la gracia. De la esclavitud a la libertad. ¿Y cómo se produce ese paso en nosotros? Por medio del Sacramento del Bautismo. Y el simbolismo del Pueblo de Israel que pasó por el Mar Rojo, que atravesó el Mar Rojo, se realiza en nosotros con el Sacramento del Bautismo que pasamos también por el agua para poder acceder a la libertad, a la gracia y a la esperanza. Eso es lo que celebramos hoy, no solamente un episodio histórico, extraordinario, del cual dan testimonio los primeros discípulos, los apóstoles, del cual dan testimonio en los Evangelios, como acabamos de escuchar ahora el texto del Evangelio según San Lucas, que nos narra el primer día de la semana después de que habían pasado esos tres días con Jesús sepultado. Que se descubren estas mujeres que van al sepulcro, que el sepulcro está vacío y se les produce un desconcierto gigantesco. Y aparecen dos hombres luminosos que les dicen que Cristo ha resucitado. Por eso estas mujeres, acongojadas, pasan al estupor de no saber por qué esta tumba estaba vacía, a la alegría de aceptar en su corazón que Jesús ha resucitado y lo anuncian a los demás. Por eso Pedro después va y se encuentra con el sepulcro vacío y queda profundamente conmocionado. Después ellos tuvieron la experiencia de encuentro con Jesús resucitado durante los 50 días después de la Pascua y ellos se transformaron en misioneros para anunciar al mundo entero de este hecho maravilloso. Por eso nosotros nos reunimos esta noche en esta vigilia, para festejar este momento importante, porque este momento tiene relevancia para nosotros, es algo significativo para la vida nuestra. Al final siempre nos vamos a preguntar en nuestra vida y conforme vamos acumulando años, ¿para qué vivimos?, ¿por qué tenemos que vivir?, ¿por qué a veces tenemos que vivir momentos difíciles, duros?, ¿por qué nos enfermamos?, ¿por qué a veces somos protagonistas o presenciamos o acompañamos tragedias humanas muy grandes? Y ante el dolor, el sufrimiento, o si nos vamos en otro plano, la injusticia, la guerra, todo aquello que uno dice, bueno, ¿dónde está Dios ahí en mi vida o en la vida de otros? Y por eso nos va generando muchas preguntas y nos va generando oscuridad en nuestra vida. Todo eso se asume desde el punto de vista de nuestra propia existencia con la resurrección de Cristo. La resurrección de Cristo es la luz para nuestra vida. Y por eso, San Pablo, a quien escuchábamos en un texto memorable, en la Carta a los Romanos, decía así, ¿no saben ustedes que todos los que

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Vía Crucis Puerto Montt. Puerto Varas: Una caminata de fe y compromiso

Vía Crucis Puerto Montt. Puerto Varas: Una caminata de fe y compromiso El Viernes Santo, cientos de familias y fieles en una jornada de oración y reflexión, recorrieron las estaciones del Viacrucis y reviviendo el camino de Jesús hacia la cruz en el Vía Crucis de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Puerto Montt. Iniciaron el camino desde el sector de Valle Volcanes de Puerto Montt para luego recorrer todas las estaciones hasta llegar al Monte Calvario en Puerto Varas: Estación 1: Jesús es condenado a muerte Estación 2: Jesús toma la cruz Estación 3: Jesús cae por primera vez Estación 4: Jesús se encuentra con su madre Estación 5: Simón de Cirene ayuda a Jesús a cargar la cruz Estación 6: Santa Verónica limpia el rostro de Jesús Estación 7: Jesús cae por segunda vez Estación 8: Jesús se encuentra con las mujeres de Jerusalén Estación 9: Jesús cae por tercera vez Estación 10: Jesús es despojado de sus vestiduras Estación 11: Jesús es clavado en la cruz Estación 12: Jesús muere en la cruz Estación 13: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre Estación 14: Jesús es sepultado     “Estamos acompañando a Jesús en su vía cruz, en su dolor. Pero no es el dolor en sí mismo lo que nos convoca. Nos convoca la esperanza de la resurrección, de la redención, del amor que Dios nos tiene, que se hace vida.  Y vida en abundancia”. “Por eso los invito entonces, hermanos, a que podamos continuar este momento, esta acción litúrgica, para que podamos, en el corazón, reanimar nuestra esperanza en que Cristo vence a la muerte.  Las peticiones de hoy revisten una especial solemnidad, pues van unida a la poderosa intersección de Jesucristo, que se inmola por nosotros y por todos.  En la cruz, Jesús ha reconciliado a los hombres con su Padre”. “Por medio de Él, ejerciendo nuestro sacerdocio bautismal, rodeemos a Dios, que otorgue su gracia y perdón, y dé paz a toda la iglesia y a los hombres del mundo entero”, dijo Fernando Ramos. Posteriormente a las 17:00 horas y como es tradición el Viernes Santo, en la Catedral de Puerto Montt, se realizó el Vía Crucis en memoria del camino de Jesús con la cruz a cuestas, su pasión y muerte. La expresión latina “Vía Crucis” significa “camino de la Cruz”, es decir, el que recorrió Cristo durante su Pasión. El arzobispo de Puerto Montt, Monseñor Fernando Ramos presidió el Vía Crucis en la Catedral acompañado de miembros de la comunidad quienes cargaron la cruz en medio de oración y meditación en cada una de las estaciones.

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