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Catedral de Puerto Montt conmemoró el Día de la Solidaridad con llamado a vivir la fe al servicio de los demás

Con una celebración eucarística en la Catedral de Puerto Montt, la comunidad conmemoró el Día de la Solidaridad, recordando el testimonio de San Alberto Hurtado y su compromiso con las personas más vulnerables de la sociedad.

La Eucaristía fue presidida por el vicario general del Arzobispado de Puerto Montt y párroco de la Catedral, padre Daniel Acuña, quien invitó a la comunidad a mirar la vida de San Alberto Hurtado como un ejemplo de una fe que se transforma en servicio y compromiso con los demás.

Durante su reflexión, el sacerdote destacó que el camino de santidad de San Alberto Hurtado estuvo marcado por dificultades, pero también por la certeza de haber respondido a un llamado de Dios.

“Alberto Hurtado pasó tantas dificultades. La fe y la certeza de responder a una llamada se alimentan con el tiempo. Él no nació santo; se hizo santo. Dios lo fue santificando”, señaló el padre Daniel Acuña.

El vicario general también destacó la importancia que tuvo en la vida del santo su formación y compromiso con la Doctrina Social de la Iglesia, que lo llevó a mirar las necesidades de las personas y a comprometerse concretamente con la construcción de una sociedad más justa y fraterna.

En este sentido, la celebración del Día de la Solidaridad fue una oportunidad para recordar que la solidaridad cristiana no se limita a una ayuda ocasional, sino que implica reconocer la dignidad de cada persona y hacerse responsable de las necesidades de quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.

La figura de San Alberto Hurtado continúa siendo un referente para la Iglesia en Chile, particularmente por su capacidad de unir la fe con la acción concreta. Su pregunta “¿Qué haría Cristo en mi lugar?” sigue siendo una invitación vigente para todos los cristianos a preguntarse cómo pueden poner su fe al servicio de los demás.