Comunicado 56
El Arzobispado informa a la comunidad que, con ocasión de los 100 años de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile, la Santa Sede ha concedido a la Iglesia chilena la gracia de poder recibir la indulgencia plenaria hasta el 31 de diciembre del presente año, a los fieles que peregrinen a los templos definidos en cada diócesis para tal efecto. En la arquidiócesis de Puerto Montt han sido nombrados los siguientes templos:
- Iglesia Catedral de Puerto Montt “Nuestra Señora del Carmen”
- Iglesia del Monasterio Santa María del Monte Carmelo de las Carmelitas Descalzas de Puerto Montt.
- Iglesia parroquial de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Puerto Varas.
Como es habitual, los fieles, para obtener la indulgencia plenaria, han de cumplir las siguientes condiciones:
- Celebrar recientemente el sacramento de la confesión.
- Participar y comulgar en la celebración eucarística en alguno de los templos señalados.
- Rezar por las intenciones del Santo Padre Su Santidad el Papa León XIV.
Se invita a todos los fieles a vivir este tiempo de gracia con espíritu de fe, conversión y comunión eclesial, acogiendo este don espiritual que fortalece nuestra vida cristiana y nuestra devoción a la Santísima Virgen del Carmen
Arzobispado de Puerto Montt
Asimismo, explicó que la participación en esta vida nueva se realiza de manera especial a través del sacramento del Bautismo, que une a los creyentes a la muerte y resurrección de Cristo. En sus palabras, “la forma que tenemos nosotros de participar en esta maravillosa experiencia de Cristo resucitado es justamente el bautismo, porque nos une a la persona del Señor”.
En su mensaje final, el arzobispo invitó a vivir la Pascua con una mirada renovada frente a las dificultades de la vida, recordando que la Resurrección es fuente de esperanza incluso en medio del sufrimiento. En este contexto, expresó: “no hay situación, por más dura que ésta sea, ni la muerte, ni el sufrimiento, ni el odio, que pueda ser más importante que la resurrección de Cristo, porque Cristo con su resurrección ha vencido todo eso”.
Con esta celebración se dio inicio al Tiempo Pascual, que se extiende durante cincuenta días hasta la solemnidad de Pentecostés, período en el que la Iglesia vive y anuncia con gozo la presencia viva de Cristo resucitado en medio de su pueblo.