Arzobispado de Puerto Montt

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Con profundo recogimiento y dolor, la comunidad acompañó el pasado sábado la celebración de la Santa Eucaristía en memoria del sargento 2° de Carabineros Javier Figueroa Manquemilla, quien falleció tras permanecer varios días en estado de gravedad producto de un disparo recibido en su cabeza durante un operativo policial ocurrido el 11 de marzo en la comuna de Puerto Varas.

La Santa Misa, realizada, en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Puerto varas,  fue presidida por el Arzobispo de Puerto Montt, Mons. Fernando Ramos Pérez, y concelebrada por el párroco Pbro. Daniel Acuña; el jefe de Servicios Religiosos de Carabineros de Chile, Pbro. Juan Mundaca; el capellán de Carabineros de la zona de Los Lagos, Pbro. Mauricio Cárdenas; junto a capellanes de las Fuerzas Armadas y de distintas instituciones educativas de la zona.

   

Durante su homilía, el Arzobispo reflexionó sobre el dolor que provoca la pérdida de un ser querido, especialmente cuando la muerte ocurre de manera violenta, señalando que: “Los seres humanos vivimos circunstancias que nos rodean en nuestra vida; algunas nos llenan de gozo, pero otras nos golpean en lo que creemos y en lo que vivimos. La muerte nos desnuda de lo que somos y ocurre siempre de una manera que no queremos vivir. Por eso nos produce dolor, más aún cuando ese ser querido ha muerto producto de un crimen; el dolor se duplica”.

Asimismo, el pastor de la Iglesia local invitó a la sociedad a reflexionar sobre el valor de la vida y la responsabilidad compartida en la convivencia social, destacando que este hecho no debe ser normalizado y que debe interpelar a todos a cuidar la dignidad y vida de las personas y fortalecer el respeto mutuo.

En otro momento de su mensaje, Mons. Ramos subrayó que la memoria del sargento Figueroa permanecerá viva en la comunidad y que su testimonio debe transformarse en un llamado a construir relaciones más fraternas y justas.

 

“Esta muerte nunca la vamos a olvidar. Su vida será recordada como un faro que nos invita a renovar nuestra forma de relacionarnos. La muerte no es la última palabra; es cierto, nos duele y nos deja afectados, pero la última palabra en la vida la tiene Dios. Por eso, a pesar del dolor, miramos con esperanza hacia el futuro”.

La ceremonia contó con la presencia de autoridades civiles, militares y representantes de distintas instituciones, quienes acompañaron a la familia del funcionario y manifestaron su cercanía en este momento de dolor.

La ceremonia fúnebre contó también con la presencia del Presidente de la República, José Antonio Kast junto a la primera dama, Pía Adriasola, quien expresó su compromiso con la institución de Carabineros y con la familia del funcionario fallecido. En sus palabras, señaló: “nuestro compromiso hoy día es cuidar de la institución de Carabineros, institución que también acoge a los familiares. La familia de. Carabinero Javier Figueroa es una familia con vocación de servicio público”.

Asimismo, el Mandatario hizo un llamado a la sociedad a respetar y proteger a quienes cumplen labores de seguridad pública, destacando que: “de nosotros depende que la muerte de Javier no sea en vano, que mueva nuestros corazones y que la paz y el orden sean siempre un faro para nuestra nación”.

“Le pedimos también a cada vecino, a las autoridades que correspondan, que nos ayuden, que nos colaboren en encontrar a los responsables y que se haga justicia, como lo ha solicitado su abuelita, su madre, su esposa”, señaló. Y agregó: “El legado de Javier es su hijo Joaquín. Joaquín, has perdido a tu papá, pero has ganado una nación que te va a acompañar. Esperamos cuidarte como corresponde, como hijo de un mártir de Carabineros”, dijo el Jefe de Estado.

La comunidad eclesial de la Arquidiócesis de Puerto Montt se unió en oración por el eterno descanso del sargento Javier Figueroa Manquemilla, pidiendo consuelo para su familia, fortaleza para sus compañeros de servicio y paz para toda la sociedad.