Retiro mariano “La Hora de la Madre del Crucificado” se vivió en la Catedral de Puerto Montt
La Iglesia de Oriente y Occidente ha reconocido esta profunda unión espiritual que conecta el Viernes Santo con el Domingo de Pascua a través del corazón de María, imagen de la Iglesia que espera con esperanza el amanecer de la Resurrección. La celebración contempló un acto penitencial, la proclamación de la Palabra de Dios, una reflexión, la oración universal con el rezo de un misterio del Santo Rosario y finalizó con la bendición. En un ambiente de silencio, oración y recogimiento, la comunidad católica participó en el retiro mariano “La Hora de la Madre del Crucificado”, realizado este Sábado Santo a las 11:00 horas en la Catedral de Puerto Montt, instancia dedicada a acompañar espiritualmente a la Santísima Virgen María en el dolor vivido tras la muerte de su Hijo. En este contexto, se invitó a los fieles a contemplar a Jesús en su camino hacia la cruz y su sepultura, y a acompañar a su madre, María, quien permanece a la entrada del sepulcro meditando el profundo dolor por la muerte de su Hijo, pero también manteniendo viva la esperanza en su resurrección. Esta liturgia se vivió como un caminar junto a la Virgen, uniendo los dolores humanos al sufrimiento de Cristo y fortaleciendo la esperanza que conduce a la celebración de la Vigilia Pascual y al anuncio de la vida nueva.





La celebración fue presidida por el Arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos, quien invitó a los fieles a contemplar el sufrimiento de María al pie de la cruz y a reconocer en su vida un testimonio profundo de fe y esperanza en medio del dolor.
Durante su reflexión, el arzobispo destacó que la vida de la Virgen estuvo marcada por diversas pruebas y dificultades, desde el nacimiento de Jesús en condiciones precarias, la huida a Egipto y los momentos de incomprensión durante la vida pública de su Hijo, hasta llegar al momento más doloroso: verlo morir en la cruz.
“El máximo dolor que una madre puede experimentar es la muerte de un hijo, y María vivió ese sufrimiento con intensidad. Sin embargo, no se alejó de Dios ni le atribuyó la culpa por su dolor, sino que lo enfrentó con fe, claridad y valentía”, señaló.
Asimismo, monseñor Ramos subrayó que la experiencia de María ayuda a los creyentes a comprender que el sufrimiento forma parte de la vida humana, pero que puede ser vivido con esperanza cuando se confía en Dios. En ese sentido, explicó que la fe fue la fuerza que sostuvo a la Virgen en los momentos más difíciles, permitiéndole esperar con confianza la resurrección de su Hijo.
El retiro mariano del Sábado Santo invita a los fieles a acompañar a la Madre del Señor en su dolor, reconociendo en ella un ejemplo de fortaleza espiritual y confianza en Dios, y recordando que la fe permite enfrentar las pruebas de la vida con esperanza y sentido.
Se invita a la comunidad a la Misa y Vigilia Pascual a las 20:00 horas de hoy sábado en la catedral de Puerto Montt.